Entre la duda y el sentido

El peligro de tener razón: el fanatismo como enfermedad del pensamiento

 

Hay una sensación que resulta profundamente seductora:la de tener razón.

No una razón parcial, discutible o abierta al diálogo.Sino una razón absoluta.

Incuestionable, definitiva.

Esa certeza que no deja espacio a la duda…ni al otro.

En apariencia, tener razón tranquiliza.

Ordena el mundo.

Reduce la incertidumbre.

Pero también encierra un riesgo, porque cuando la razón se vuelve absoluta…

deja de ser pensamientoy se convierte en convicción rígida.

Y ahí comienza algo más peligroso:el fanatismo.

El fanático no es simplemente alguien que cree con fuerza.

Es alguien que ya no puede cuestionar lo que cree.

No escucha…porque no necesita hacerlo.

No dialoga…porque no hay nada que discutir.

No duda…porque la duda sería una amenaza.

En ese punto, la razón deja de ser una herramienta…

y se convierte en un refugio.

Un refugio contra la complejidad,contra la ambigüedad,contra la incomodidad de no saber.

Aquí es donde la mirada de Amos Oz resulta profundamente lúcida.

Oz señalaba que el fanatismo no es un fenómeno lejano, exclusivo de ciertos grupos o ideologías.Es una posibilidad humana, una tentación.

 

La tentación de simplificar el mundo, de dividirlo en buenos y malos, de eliminar lo que incomoda.Pero el problema del fanatismo no es solo lo que afirma.

Es lo que elimina.

Elimina la duda.

Elimina la complejidad.

Elimina al otro como sujeto.

 

Y cuando eso ocurre, algo se rompe.

Porque pensar implica justamente lo contrario:

tolerar la ambigüedad.

 

Aceptar que no todo es claro.

Que no todo es inmediato.

Que no todo puede resolverse en blanco o negro.

 

Desde una perspectiva clínica, esto es profundamente significativo.

El pensamiento rígido no solo aparece en lo social.

También se manifiesta en lo individual.

 

Personas que necesitan tener siempre la razón.

Que no toleran el error.

Que viven en una constante defensa de sus propias ideas.

 

No porque estén seguros…sino porque no pueden soportar la duda.

Y aquí aparece una paradoja interesante:el fanatismo no nace de la certeza…

sino del miedo.

Miedo a lo incierto.

Miedo a lo diferente.

Miedo a perder una identidad que, en el fondo, es más frágil de lo que parece.

 

Por eso el fanático no dialoga.

Porque dialogar implica abrir la posibilidad de cambiar.

Y cambiar implica reconocer que uno no lo sabe todo.

Y eso… es difícil de sostener.En el contexto actual, esto se vuelve especialmente visible.

Discursos polarizados.

Posturas extremas.

Descalificación constante.

 

Todo se convierte en campo de batalla.

No para comprender…

sino para imponer.

Y en ese escenario, la pregunta ya no es quién tiene razón.

La pregunta es:¿quién está dispuesto a pensar?

Porque pensar implica incomodarse.

Implica revisar.

Implica dudar.

No es un acto pasivo, es un trabajo.Un trabajo que exige renunciar, al menos parcialmente,a la seguridad de tener siempre la razón.

Tal vez por eso el fanatismo resulta tan atractivo.

Porque evita ese esfuerzo.

Ofrece respuestas rápidas.

Promete claridad en medio del caos.

 

Pero el costo es alto.

 

Se pierde la capacidad de encuentro.

Se pierde la posibilidad de diálogo.

Se pierde, incluso, la riqueza de la diferencia.

 

Porque el otro deja de ser alguien con quien pensar…y se convierte en alguien a quien corregir o eliminar.

Frente a esto, la propuesta no es abandonar las convicciones.

No se trata de relativizar todo.

Ni de caer en una neutralidad vacía.

Se trata de sostener lo que se piensa…sin dejar de pensar.

De defender una postura…sin cerrar la posibilidad de revisarla.

De hablar…sin dejar de escuchar.

Tal vez la verdadera madurez no está en tener razón.

Sino en poder convivir con la posibilidad de no tenerla completamente.

Porque en una época donde todos parecen seguros…

atreverse a dudar

puede ser un acto profundamente ético.

 

“El fanático no piensa porque tiene razón… tiene razón porque dejó de pensar.”

 

Dr. José Mauricio López López

Psicoterapeuta | Doctor en Educación | Psicoanalista.

Autor de: Cuando la atención busca sentido y El tejido invisible; creador del sistema terapéutico UkiyoRy?h?

 

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