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Cambios en jornada laboral pone en aprietos al sector productivo

“La reducción de la jornada laboral a 40 horas plantea ajustes operativos y desafíos de productividad para las empresas en San Luis Potosí.”

A pesar de que México avanza hacia la implementación gradual de la jornada laboral de 40 horas semanales, en San Luis Potosí la mayoría de las empresas aún no cuenta con una estrategia definida para enfrentar este cambio, lo que genera incertidumbre sobre sus efectos en la productividad y los costos operativos.   De acuerdo con el estudio a nivel nacional de la firma EY, el 82 por ciento de las empresas no ha ejecutado acciones concretas de adaptación para cumplir con la reducción de la jornada laboral, mientras que apenas un 18 por ciento asegura estar listo para implementar este nuevo modelo. Esta falta de preparación se replica en la entidad potosina, donde el sector empresarial observa con cautela los tiempos y lineamientos de la reforma.   El diagnóstico advierte que los costos laborales podrían incrementarse entre un 15 y un 20 por ciento, principalmente por la necesidad de ajustar turnos, contratar más personal o recurrir a esquemas como el pago de horas extras para mantener la operación.   En paralelo, la firma EY señalan que existe una tendencia de “reflexión pasiva” entre las organizaciones, donde el 44 por ciento se encuentra apenas analizando el impacto de la reforma, el 38 por ciento reconoce tener baja preparación y solo una minoría ha iniciado acciones concretas. Además, el 71 por ciento de las empresas reporta dependencia de las horas extras para mantener su operación, lo que evidencia que reducir la jornada sin modificar los esquemas actuales podría generar presión en los márgenes de rentabilidad.   Reorganización del sistema productivo  En ese contexto, Gabriela Zendejas González, presidenta de la Asociación de Ejecutivos de la Gestión del Talento Humano A.C. (ADERIAC), señaló que una de las principales estrategias que las empresas podrían implementar para enfrentar la transición será precisamente el uso de horas extraordinarias, así como la reorganización del capital humano.   “Una de las principales estrategias que las empresas pueden utilizar para auxiliarse hacia lo que será la reducción de la jornada laboral es el empleo de las horas extras. También convienen modelos en los que hay colaboradores en disponibilidad, cuya ayuda será determinante para conservar la productividad”, sostuvo.   En el mismo sentido, la presidenta local de Canacintra, Imelda Elizalde Martínez, advirtió que la reducción de la jornada laboral demandará una reconfiguración profunda del sistema productivo para evitar incrementos desproporcionados en los gastos operativos. La empresaria explicó que la movilidad de personal y la cobertura de espacios productivos serán uno de los principales desafíos para las industrias potosinas. “Me parece que esa es una de las claves, la otra es la tecnología implementada, en relación directa con el personal que lo opera, y aquí, en una parte subyacente, está el tema de la profesionalización”, expresó Elizalde    Se debe evitar afectaciones a las empresas  Zendejas González explicó que el reto no solo radica en cumplir con la nueva disposición legal, sino en hacerlo sin afectar el funcionamiento de las empresas, particularmente en sectores clave para San Luis Potosí como la industria manufacturera y automotriz. “A partir de este año el país inicia con un nuevo modelo laboral, en el que disminuirá de manera paulatina la jornada laboral de 48 a 40 horas. Sin embargo, el modelo debe atender a ese requerimiento sin descuidar el sistema productivo vigente, evitando repercusiones negativas para las empresas”, afirmó.   Además mencionó que la continuidad operativa será un factor clave en la transición, por lo que será necesario diseñar esquemas laborales más eficientes. "Las empresas van a tener que seguir con su producción; la importancia radicará en que haya un modelo laboral eficiente, con el que se acompañe al nuevo funcionamiento”, puntualizó.   Principales barreras Entre las principales barreras identificadas en las empresas destacan el temor al incremento de costos, mencionado por el 85 por ciento de las empresas; la falta de información (60 por ciento), el riesgo de disminución en la productividad (58 por ciento) y la complejidad de las relaciones laborales (40 por ciento).   Ante este panorama, en San Luis Potosí organismos empresariales y asociaciones como ADERIAC han comenzado a impulsar espacios de análisis y capacitación para preparar a las empresas. “ADERIAC compartirá con las empresas en próximos foros las mejores prácticas de las que pueden auxiliarse hacia la reducción de la jornada de trabajo”, adelantó Zendejas González.   No obstante, la especialista consideró que aún es prematuro dimensionar con precisión el impacto económico de la reforma, particularmente en lo que respecta a la nómina. “Todavía es muy prematuro suponer los impactos que tendrá en la nómina de las empresas esta disposición que comenzará a aplicarse de manera gradual a partir del 1 de enero del próximo año”, indicó.   Cabe destacar que en San Luis Potosí, donde la actividad industrial representa uno de los principales motores económicos, la implementación de la jornada de 40 horas plantea un desafío significativo que obligará a replantear modelos laborales, esquemas de productividad y estrategias de operación. Por ahora, el consenso entre especialistas y empresarios es claro: la transición es inevitable, pero la falta de planeación podría traducirse en mayores costos y presiones operativas si no se toman decisiones oportunas.    
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