La producción de la nueva serie de Tomb Raider para Amazon Prime Video fue suspendida temporalmente luego de que la actriz Sophie Turner sufriera una lesión en la espalda durante el rodaje, lo que obligó a frenar las grabaciones.
El proyecto, con un presupuesto de más de 100 millones de dólares, permanecerá detenido al menos un mes, aunque no se descarta que la pausa se extienda hasta seis meses, dependiendo de la evolución médica de la protagonista.
Turner, conocida por su papel de Sansa Stark en Game of Thrones, inició grabaciones en enero, pero ya arrastraba un problema crónico en la espalda detectado durante su preparación física el año pasado, el cual se habría agravado por las exigencias del rodaje en los Shepperton Studios, en Reino Unido.
De acuerdo a fuentes cercanas a The Sun, la intensidad del personaje -con largas jornadas de entrenamiento y secuencias de acción- llevó a la actriz al límite físico.
"La entrega ha sido total, pero el desgaste también", indicaron personas cercanas al proyecto, en medio de versiones que incluso contemplan un posible cambio de protagonista si su recuperación no avanza como se espera.
Al interior del equipo predomina la incertidumbre, ya que sustituir a Turner no sería una tarea sencilla debido a que una parte importante del material ya fue filmado, lo que implicaría complicaciones tanto logísticas como financieras.
"Ya se ha rodado tanto que está causando un verdadero quebradero de cabeza a los productores", aseveró la fuente.
Aunque no existe confirmación oficial sobre retrasos mayoresel incidente podría impactar el calendario de estreno, previsto tentativamente para 2027.
La serie está desarrollada por Phoebe Waller-Bridge y cuenta con un elenco que incluye a Sigourney Weaver, Jason Isaacs, Martin Bobb-Semple y Jack Bannon.
Desde su debut en 1996, Tomb Raider se ha consolidado como una de las franquicias más influyentes del mundo de los videojuegos, con múltiples adaptaciones, incluyendo las versiones cinematográficas protagonizadas por Angelina Jolie y Alicia Vikander.