El Colegio de Economistas propuso impulsar programas específicos de crédito para mujeres y ampliar la infraestructura en zonas con rezago
Aguascalientes, AGS.- El Colegio de Economistas de Aguascalientes advirtió que el crecimiento en el número de cuentas bancarias no se traduce en una inclusión financiera efectiva, al persistir desigualdades importantes en el acceso al crédito, especialmente por territorio y género.
La economista Diana Marisol Martínez Pontón presentó un análisis basado en indicadores recientes que evidencian que, aunque existe mayor cobertura de servicios financieros, el acceso a herramientas clave como el crédito sigue siendo limitado para amplios sectores de la población.
A nivel nacional, explicó que si bien más del 76% de la población adulta cuenta con al menos un producto financiero, apenas el 37% tiene acceso a financiamiento formal, lo que refleja una brecha estructural entre inclusión básica y acceso efectivo al sistema financiero.
En el caso de Aguascalientes, el estudio revela una fuerte concentración de la infraestructura financiera en la capital, donde se ubica la mayoría de sucursales, cajeros y terminales, mientras que municipios como Asientos, Cosío, Tepezalá, El Llano y San José de Gracia presentan una cobertura limitada o prácticamente inexistente de banca tradicional.
Asimismo, se identificó una segmentación institucional, en la que la banca múltiple concentra la mayor parte del crédito, mientras que otras figuras como la banca de desarrollo y las sociedades cooperativas de ahorro y préstamo (SOCAP) tienen una presencia más relevante en la apertura de cuentas, pero con menor impacto en el acceso a financiamiento.
En materia de género, el análisis señala que persisten diferencias en el acceso al crédito, con montos promedio más altos en hombres que en mujeres, lo que refleja condiciones estructurales como menores ingresos, informalidad laboral y limitaciones en activos que afectan principalmente a la población femenina.
También se destacó que, en algunos municipios, las remesas representan una fuente relevante de ingresos que facilita el acceso básico al sistema financiero, aunque no necesariamente impulsa el acceso a crédito ni el desarrollo económico sostenido.
El Colegio de Economistas planteó la necesidad de replantear la política pública en la materia, con estrategias que consideren las diferencias territoriales y de género, así como el fortalecimiento de mecanismos que permitan transitar del acceso a cuentas hacia un acceso real al financiamiento.
Finalmente, se propuso impulsar programas específicos de crédito para mujeres, ampliar la infraestructura financiera en zonas con rezago, fortalecer el papel de instituciones alternativas y promover la educación financiera como herramienta para reducir las brechas existentes.