En estos tiempos
En México, la justicia no siempre es ciega; a veces parece que tiene una vista selectiva que se ajusta según las urgencias de quien gobierna. El caso Next Energy —ese esquema de infraestructura solar que destaca por su inexistencia— ha dejado de ser un simple expediente financiero para convertirse en un catálogo de conveniencias. Dependiendo del estado, el "villano" cambia según el guion que mejor le acomode al poder en turno.
En Baja California, la narrativa judicial es una balsa de salvación para la gestión actual. La gobernadora ha decidido concentrar todo el fuego de la fiscalía en los servidores públicos de la administración pasada. Al vincular a proceso al exgobernador y a su círculo cercano, se logra el distractor perfecto: mientras la opinión pública observa el desfile de exfuncionarios en los tribunales, se diluyen los cuestionamientos directos sobre los presuntos vínculos de la propia mandataria con el crimen organizado. Aquí, la justicia no busca la verdad, sino una cortina de humo que aleje los reflectores de la oficina principal.
En Aguascalientes, el giro es de carácter externo. La justicia ha priorizado la captura de los agentes privados, con los directivos de Next Energy y los delegados fiduciarios de Banca Afirme en prisión preventiva. Al centrar el castigo en el empresario astuto y en el banquero facilitador, el gobierno local construye una imagen de guardián del patrimonio ante la voracidad de terceros. Es una jugada política rentable: el "malo" es el de traje y maletín que vino de fuera a engañar, una narrativa que permite desplazar la responsabilidad de la cadena de mando interna que, por omisión o negligencia, autorizó la salida de los recursos.
Por otro lado, en Monterrey, el panorama es el más cínico: el silencio absoluto. Ahí el expediente no se mueve ni por error. La fiscalía, atrapada en las guerras de poder entre partidos, ha decidido que la mejor justicia es la que no sé mueve.Esta parálisis no es casualidad, sino una protección mutua
Esta "corresponsabilidad de la ruina" demuestra una colusión sistémica: el político que firma el contrato irregular, el empresario que vende un proyecto sin permisos y el banquero que, siendo custodio del dinero de los impuestos, abre la caja fuerte sin verificar la legalidad de la obra. Es una triangulación del desfalco donde todos ganan, menos el ciudadano.
Lo verdaderamente vergonzoso es la excusa del "engaño". Resulta inaceptable que un funcionario que recibió el voto de confianza de la gente —con la responsabilidad de cuidar y aplicar de la mejor manera los recursos de todos— alegue haber sido timado por un empresario hábil y un par de empleados bancarios. Seamos honestos: solo hay algo peor que ser gobernado por alguien descuidado, y eso es ser gobernado por alguien corrupto.
Es un insulto a la inteligencia ciudadana que quienes tienen cuentas pendientes en estos expedientes hoy pretendan subirse a una tarima a pedir el voto nuevamente. La política mexicana no puede seguir siendo un lavadero de prestigios donde una candidatura borra una vinculación a proceso. El caso Next Energy demuestra que la justicia sigue siendo un recurso que se administra a conveniencia: en unos lados sirve para cobrar facturas, en otros para limpiar la casa y en otros para proteger a los amigos.