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Tras un mes del derrame de crudo siguen dudas sobre daños y origen

El estado de Veracruz, en el sureste de México y una de las entidades mexicanas de mayor arraigo turístico, sufre desde hace 25 días la aparición de “manchas” de hidrocarburo en diversas regiones de su zona costera, sin que las autoridades hayan identificado el origen del derrame de crudo ni confirmado que se ha detenido.   Las autoridades locales, tanto estatales como municipales, han venido luchando —desde el pasado 1 de marzo, cuando ocurrió la primera aparición de crudo— para limpiar sus principales destinos turísticos del Golfo de México, en vísperas de Semana Santa, uno de los periodos vacacionales más esperados.   Las manchas de entre 1, 5, 10, 20 y hasta 50 centímetros, las cuales se presentaron primero en el municipio de Pajapan y siguieron apareciendo en este periodo en una docena de municipios costeros, habían sido reportadas como recolectadas en operativos de limpieza en los que participaban autoridades locales y estatales, así como elementos de la Secretaría de Marina y sociedad civil.   En un primer momento, la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle García, reveló que las primeras investigaciones del origen del derrame apuntaban a un barco petrolero privado atracado en el vecino estado de Tabasco; mientras que la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, reconoció este martes que no estaba claro el origen ni si se había frenado ya el derrame.   Sin embargo, la organización ecologista Greenpeace y la Red Corredor Arrecifal del Golfo de México emitieron este lunes un alarmante informe en el que daban cuenta de que el derrame de hidrocarburo ocurrido en playas del sur de Veracruz se había extendido a lo largo de 630 kilómetros de litoral.   El reporte fue acompañado por una infografía donde se observaban grandes oleadas de hidrocarburo ocupando extensas zonas de tierra adentro, playas y mar adentro, con una alerta de graves daños ambientales, muerte de especies animales y daños irreversibles en arrecifes y manglares, así como con la denuncia de trabajos limitados de saneamiento.   La respuesta oficial vino primero de autoridades locales, con imágenes de trabajos de limpieza en sus principales playas, en las que señalaban que no había indicios de grandes manchas de crudo, así como un llamado a la calma.   Se sumaron a este llamado autoridades de los municipios de Mecayapan, Tatahuicapan, Coatzacoalcos, Tuxpan, Nautla, Cazones, Tamiahua, Álvarado, Catemaco, San Andrés Tuxtla y, sobre todo, la zona conurbada de Veracruz–Boca del Río, el principal destino de playa.   Posteriormente, la Secretaría de Marina de México realizó un patrullaje aéreo de vigilancia en el Golfo de México y en la línea de costa entre los estados de Veracruz y Tabasco, y difundió imágenes de alta mar —tomadas por personal adscrito a Protección al Medio Ambiente Marino— sin grandes manchas de hidrocarburo.   En contraparte, la Red del Corredor Arrecifal y Greenpeace crearon un mapa interactivo donde la sociedad civil y activistas podrían reportar en tiempo real la aparición de manchas de crudo y la posible muerte de fauna, con reportes de un total de 51 sitios con presencia de chapopote (sustancia derivada del petróleo), de los cuales 42 se encuentran en Veracruz y 9 en Tabasco.   Ante las diferentes versiones, Sheinbaum anunció la conformación de un Grupo Interdisciplinario para investigar la causa del derrame de petróleo en el litoral del Golfo de México.   “La causa del derrame tiene que analizarse de manera interdisciplinaria para realmente conocer. Se sigue trabajando desde el primer momento en la zona y atendiendo a los pescadores, y vamos a dar un informe de todo lo que tiene que ver con este derrame”, destacó.
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