De la 'renovación' calderonista a las rifas de iPhone que no dan luz

Desde el Lunar Azul

Miércoles de plaza azul, en este lunar panucho. Conviene mirar atrás para entender el extravío presente. En 2012, tras la derrota de Josefina Vázquez Mota frente a Enrique Peña Nieto, el PAN entró en una crisis de identidad. No fue solo una derrota electoral, fue un quiebre doctrinal.

El responsable político de ese sexenio, Felipe Calderón, impulsó una narrativa de “renovación” que, en los hechos, buscaba prolongar su influencia. El choque con Gustavo Madero evidenció la fractura interna, refundar el partido o asumir responsabilidades. Ninguna de las dos rutas se completó. El PAN quedó en una tierra de nadie.

Como documentó la prensa de la época, la discusión sobre la reestructuración del partido se dio en medio de recriminaciones internas y sin una autocrítica profunda sobre el ejercicio del poder. La “renovación” fue más narrativa que transformación.

Hoy, más de una década después, los mismos fantasmas rondan.

 

El retorno de los “notables” y la amnesia selectiva

Figuras del calderonismo, muchas ya fuera del partido o en proyectos paralelos, reaparecen como si el desgaste no les perteneciera. Casos como el de Roberto Gil Zuarth, operador clave en la campaña de 2012, ilustran la paradoja, quienes condujeron al PAN a su peor derrota pretenden hoy erigirse como salvadores.

El problema no es su retorno, sino la ausencia de memoria institucional. Un partido que no procesa sus errores está condenado a repetirlos.

 

Aguascalientes, laboratorio o epitafio

En Aguascalientes, el PAN enfrenta algo más que una elección, enfrenta su definición histórica. La sucesión gubernamental no es un asunto local; es un termómetro nacional.

Lo que ocurra aquí impactará directamente en la narrativa del PAN rumbo a 2027. Si el partido reproduce las lógicas de grupo, la imposición de candidaturas o la tentación de extender el poder por interpósita persona, confirmará su degradación como proyecto democrático.

La tentación es conocida, confundir continuidad con control. Pero la evidencia histórica muestra que el intento de prolongar un sexenio mediante “delfines” suele erosionar legitimidad y fracturar estructuras internas.

 

Next Energy, síntoma, no excepción

El caso Next Energy (con implicaciones en diversas entidades) no es un hecho aislado, sino un síntoma de cómo sectores del PAN sustituyeron doctrina por negocio. La vinculación a proceso, de actores políticos en Baja California por este esquema confirma que no se trató de una anomalía local, sino de una práctica extendida.

En Aguascalientes, el costo político y financiero de ese modelo sigue latente. Guardar el expediente en “cajones de platino” no resuelve el problema, lo pospone.

Jorge Romero y el marketing de primaria

En este contexto, la dirigencia nacional encabezada por Jorge Romero Herrera parece haber optado por una estrategia desconcertante, rifar iPhones para afiliar militantes.

Más que una anécdota, es un síntoma de vaciamiento ideológico. Acción Nacional, un partido que históricamente se construyó sobre principios como el humanismo político, subsidiariedad, bien común, hoy recurre a incentivos de consumo para reclutar.

No es solo una mala estrategia de marketing; es la evidencia de que no se entiende qué es un partido político.

Un partido no es una base de datos. Es una comunidad de ideas.

 

El dilema de la gobernadora

La pregunta central recae en quien hoy gobierna Aguascalientes¿comprenderá la dimensión de su legado político?

No se trata únicamente de ganar elecciones, sino de definir si el PAN puede reconstruirse como una opción viable o si seguirá administrando su declive.

Escuchar a la burbuja (esa que siempre asegura que “todo va bien”) es el camino más corto al error. La historia del PAN está llena de advertencias sobre lo que ocurre cuando el poder se vuelve endogámico.

 

Entre doctrina y supervivencia

El PAN que llegó al poder en 2000 representaba una alternancia con capital moral. El PAN de hoy parece debatirse entre la nostalgia y la simulación.

 

La sucesión en Aguascalientes será una prueba crítica:

-Si prevalece la lógica de grupo, el PAN confirmará su crisis estructural.

-Si se apuesta por perfiles competitivos y legitimados, podría iniciar una recomposición.

-Si se insiste en extender el poder sin renovación real, el costo será acumulativo y nacional.

 

Porque lo que está en juego no es una gubernatura. Es la viabilidad de Acción Nacional como proyecto político. Como advertía Manuel Gómez Morin: “No queremos el poder por el poder, sino el poder para servir”. Alguien en el PAN se acordara de este personaje, es pregunta.

 

Aquí dejo esta roca.


Empújela usted.

Yo vuelvo. Como siempre.

 

 

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