Informes, espectaculares e ilusiones

Desde el Lunar Azul

Buen martes, estimado lector, desde esta tierra que presume orden, industria y estabilidad… aunque últimamente parece producir más actos anticipados de campaña que empleos formales.

A lo que te truje, comentócrata.

El más reciente capítulo lo protagonizó la diputada Alma Hilda Medina, presidenta de la JUCOPO del “congresito”, quien convocó (con eficacia) a buena parte de la familia política azul. Y sí, familia en sentido casi literal, basta revisar legislaturas, juzgados y nóminas municipales y estatal, para encontrar apellidos que se repiten con sospechosa frecuencia. El árbol genealógico del poder en Aguascalientes ya no es metáfora, es organigrama.

 

El evento, su “informe de resultados”. Así le llaman. Luego se extrañan de que el lenguaje político esté tan devaluado como las promesas de campaña.

 

No se puede negar, Alma Hilda es un cuadro sólido del PAN. Viene de formación juvenil, ha ocupado diversos cargos y conoce la operación política. Incluso, en otro momento, la hoy gobernadora fue subordinada suya. No es una improvisada.

 

El acto en el Museo Descubre, ese recinto que curiosamente solo revive cuando hay política de por medio, cumplió con todos los protocolos, movilización, narrativa de logros, arropamiento de figuras clave. Pero también evidenció algo más, una estrategia de posicionamiento sostenida que lleva meses, con espectaculares, presencia mediática y ese viejo pero eficaz método de “gestión social”.

 

Nada nuevo bajo el sol azul.

 

Y aquí entra el dato duro, de acuerdo con reportes del INE sobre fiscalización en procesos recientes, Aguascalientes ha sido uno de los estados con mayor gasto per cápita en promoción política indirecta, particularmente en precampañas disfrazadas. No es ilegal si no se declara como tal. Pero sí es revelador.

 

Porque lo que estamos viendo no es un informe, es una fase más de una carrera interna.

 

El PAN, con disciplina que ya quisieran otros partidos, está jugando a dos pistas.Por un lado, posiciona perfiles; por otro, deja que varios aspirantes quemen recursos propios. Negocio redondo. Mientras más suspirantes, más espectaculares, más ruido… y más fortalecimiento de la marca.

 

La gubernatura de 2027, seamos serios, no está en disputa abierta dentro del panismo. Todo indica que ya hay ruta definida desde el CEN panucho. Lo demás es simulación útil, calentar a los aspirantes para que inviertan, se midan y, de paso, legitimen al elegido o elegida.

 

Y en la alcaldía capital (joya de la corona) ocurre algo similar. Hay competencia, sí, pero acotada. Y ahí es donde Alma Hilda enfrenta su verdadero reto, no convencer al electorado, sino a quien decide.

 

Porque en Aguascalientes, como en muchos lados, las candidaturas no se ganan en la calle… se otorgan en la mesa.

 

Mientras tanto, la oposición juega a las escondidas.

 

Movimiento Ciudadano sigue esperando que le caiga del cielo una figura rentable. El PRI o lo que queda de él, opera más como satélite que como partido. Y Morena, pese a gobernar el país y contar con más del 45% de la votación nacional en 2024 (INE), en lo local sigue siendo una estructura débil.

 

Salvo Nora Ruvalcaba, no hay perfiles visibles construyendo territorio. Diputados y regidores guindas brillan por su ausencia en calle. Y algunas figuras, más cercanas al estilo panista que a la narrativa de transformación, parecen cómodas en esa ambigüedad.

 

Esperan, como si fuera estrategia, que el arrastre presidencial les resuelva la elección. Como en 2022, cuando pese al efecto López Obrador, Morena perdió por más de 20 puntos en el estado.

 

La propia gobernadora lo dijo la semana pasada en medios nacionales, el PAN volverá a arrasar en este “lunar azul”. No suena a bravata, suena a cálculo.

 

La pregunta es si en 2027 la eventual presencia de Claudia Sheinbaum en la boleta será suficiente para revertir inercias locales. O si, como ha ocurrido en otras entidades, el voto diferenciado volverá a imponerse.

 

Por lo pronto, vienen días de feria. Días de tregua aparente, de selfies, de cercanía artificial con “la gente”. Días donde los suspirantes calibrarán si están realmente cerca del poder… o solo del presupuesto que están dispuestos a gastar.

 

Porque en política, como en la feria, no todos los que se suben al juego salen premiados.

 

Aquí le dejo esta roca.

 

Empújela usted.

 

Yo vuelvo. Como siempre.

 

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