El feto ingeniero y otras simulaciones

Bajo presión

En Aguascalientes ya tenemos un nuevo motivo de celebración: el Día de la Niña y el Niño por Nacer. Sí, así como suena. Ridículo.

A partir de ahora, cada 25 de marzo el calendario cívico estatal tendrá su espacio para conmemorar a quienes todavía no nacen. Uno pensaría: ¿por qué no? Si ya existen el Día del retrete, el Día de la toalla, el Día de hablar como pirata, el Día de responderle a tu gato, incluso el Día de abrazar a tu jefe. ¿Por qué habría de faltar este?

El problema no es la ocurrencia. El problema es la intención.

La iniciativa fue aprobada por 18 votos en el Congresito de Aguascalientes, ese mismo que hizo circo, maroma, teatro y hasta votación secreta para acatar lo ordenado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación en materia de despenalización del aborto.

Hoy, ese mismo grupo de legisladores intenta reconciliarse con los grupos provida mediante un gesto simbólico que no cambia absolutamente nada.

Porque el establecimiento de la fecha cívica es eso, un gesto. Un Punto de Acuerdo que es lo mismo que una llamada a misa, la atiende quien puede, sobre todo quien quiere, no impone obligaciones, no crea políticas públicas nuevas, no asigna presupuesto, no modifica leyes, no establece sanciones y, sobre todo, no altera el marco legal vigente. Una declaración que no sirve para nada, salvo para decir que se hizo algo.

La iniciativa fue presentada por los diputados panistas Humberto Montero y Jedsabel Sánchez Montes, quienes en la justificación oficial le echaron crema a los tacos como si fuera torta de resistol. Los promotores aseguran que gracias al Día de la Niña y el Niño por nacer se va a:

  • Difundir información basada en evidencia científica.
  • Promover el inicio temprano del control prenatal.
  • Impulsar campañas de nutrición materna y suplementación.
  • Sensibilizar sobre salud mental perinatal.
  • Promover la corresponsabilidad paterna y familiar.
  • Detectar violencia durante el embarazo y fomentar la corresponsabilidad paterna.

Todo eso. Impecable. Irrefutable. Hasta necesario.

La pregunta inevitable: ¿para eso hacía falta inventar un día? Porque si esas políticas fueran realmente prioridad, ya existirían programas robustos, presupuesto suficiente y resultados medibles. No fechas conmemorativas.

Lo que se aprobó en el Congresito con 18 votos a favor, 1 en contra y una abstención, no es una política pública. Es una coartada. Un recurso simbólico para enviar un mensaje político sin tocar la realidad. Una forma de decirle a los de Provida: “seguimos de su lado”, sin contradecir lo que ya es ley. Mucho discurso, cero consecuencias.

Un Punto de Acuerdo aprobado por mayoría y dos despistados opositores a los que no les alcanzó para una réplica, ni un discurso para señalar la incongruencia de proponer humo, promesas que no van acompañadas de presupuesto, así que nomás se salieron por la tangente. Un Punto de Acuerdo cargado de buenas intenciones que sólo servirá para presumir en el siguiente informe, en una esquina del barrio, de preferencia cerca de la iglesia, para decirle a las doñitas persignadas que fortalecieron el acompañamiento integral a las gestantes (o sea que estamos con las embarazadas) y se promovió una cultura del cuidado, la corresponsabilidad y el bienestar social, eso sí, subrayando que se hizo con un “enfoque de salud pública y desarrollo humano”. Ajale, eso sí deja votos.

Lo más tangible que producirá esta iniciativa será, además de los discursos, es la posibilidad de portar un distintivo en la solapa. Como ya casi todos los colores están tomados por diversas causas, el Congresito y los promoventes de esta iniciativa cuentan con un amplio margen creativo.

Para los asesores a quienes los panistas les demandarán que se pongan las pilas para la conmemoración, van algunas ideas que se pueden portar en la solapa en lugar de un moño:

La imagen de un óvulo fecundado o un test de embarazo positivo, ambos animados por Chat GPT para que la caricatura se vea tierna y profesional, hasta una botarga se podría hacer para que reparta folletos en el Palacio Legislativo. Quizá una plaquita muy sobria con la copia de un ultrasonido obstétrico. Y ya entrados en gastos y suelta la creatividad, el  símbolo más honesto de todos: el meme del feto ingeniero. ¡Bum! Panistas persignados, ando de oferta, ideas gratis para sus campañas de aire, ya que creen que la cultura del meme es más poderosa que las políticas públicas, ahí se las dejo. Imagínense con la botarga del meme cantando: “Déjale nacer, que pueda respirar y ver la luz del sol, tu rostro conocer y hasta ingeniero ser”.

Porque eso es lo que queda cuando la política se reduce a simulación: caricatura.

 

Coda. Cuando el poder no puede y no quiere gobernar la realidad, se dedica a conmemorarla. En ese tránsito, los problemas públicos dejan de ser urgencias para convertirse en efemérides.

 

@aldan

 

 

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