Charros, charros

Bajo presión

Isla San Marcos. Día festivo. En un extremo de la Megavelaria está dispuesto el escenario para la presentación de la Original Banda el Limón, es lo que están esperando los trabajadores afiliados a la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM), la federación más grande de trabajadores en Aguascalientes. La presentación del nuevo Comité Ejecutivo Estatal es un trámite hacia la fiesta. Los asistentes saben que después de los discursos vendrá el baile, la convivencia.

En el otro extremo de la Megavelaria se desarrollan paso a paso los rituales de una ceremonia antigua. Hay puestos donde se reparten signos de pertenencia: gorras, playeras, banderas y accesorios para distinguir a qué empresa pertenecen los afortunados que reciben los vales que intercambiarán por frituras, sodas, cervezas y una orden de tacos. Muchas de ellas vienen con su mejor calzado, el que habrán de desgastar al ritmo de la banda sinaloense, ellos vienen cómodos, dispuestos a las rancheras, las baladas y, por supuesto, los corridos.

No es necesario preguntar, es obvio, la mayoría de los trabajadores no vinieron a la presentación de la nueva directiva de su sindicato, no los mueve presenciar la seguridad con que llega el secretario general de la CATEM, Pedro Haces Barba, o la energía que despliega su líder estatal, Verenisse Ruiz Sánchez; tampoco los convoca el arrastre que puedan tener los invitados de gobierno e instituciones públicas, desde la gobernadora Teresa Jiménez hasta el rector de la UAA, Juan Carlos Arredondo. No vienen a escuchar discursos, aunque tendrán que atenderlos, un puente obligatorio hacia el escenario donde ya se va instalando la banda.

Previo a la presentación se organiza otra actividad que tampoco importa a los trabajadores, una rueda de prensa, esa está dedicada a los medios de comunicación, para que el reportero no tenga que hacer una crónica del encuentro, para poner a modo a los representantes del sindicato y puedan preguntarles sobre el tema que nos convoca.

En el templete, frente a los trabajadores, tanto Pedro Haces como Verenisse Ruiz insistirán en que la CATEM es el organismo con mayor número de trabajadores afiliados en Aguascalientes, que tan solo en un par de años ha desplazado a otras organizaciones y ha logrado ser el representante ante los empresarios de algunos de los motores de la actividad económica del estado, Nissan entre ellos. Ese debería ser uno de los temas a abordar en las entrevistas, ¿dónde quedó la poderosísima CTM?, ¿si antes se ligaba a esa confederación al PRI, hoy es posible ligar a la CATEM a Morena?, ¿a eso se debe su éxito?, ¿cuáles son las diferencias entre una organización y otra como para que pian pianito la CATEM le esté arrebatando a la CTM bastiones que parecían pertenecerle por la eternidad?, ¿han mejorado las condiciones laborales, los contratos colectivos con el nuevo sindicato?, ¿cuántos pleitos legales ha ganado la CATEM en tribunales ante la desesperación de la CTM?, dudas a resolver.

Pedro Haces y Verenisse Ruiz están al centro de la mesa, dispuestos a atender a la prensa, un puñado de reporteros que, cámara en mano, podrían esclarecer algunos puntos sobre el clima laboral que se vive en la entidad, cómo se ha modificado la representación sindical, quizá algo sobre la agónica y lentísima relevancia de líderes cetemistas como Alfredo González… tantos temas.

Un reportero, cuya única autoridad reside en la edad y cuyo prestigio, entre el gremio y los lectores está más que desgastado, se apropia de la rueda para cuestionar a Pedro Haces sobre la reforma laboral que reduce la jornada a 40 horas y, tema importantísimo en este contexto, si el líder nacional reconoce que Aguascalientes ha logrado blindar la fiesta de los toros.

Experimentado, Pedro Haces se luce, habla de esos temas, dicharachero y entrón baraja las cartas con que el oficialismo de la Cuarta Transformación justifica que la iniciativa aprobada se cumplirá de manera gradual hasta 2030, que no garantiza los dos días de descanso que pedía la oposición y mantiene esquemas que podrían precarizar el empleo. Tras echarle flores a la presidenta Claudia Sheinbaum, el líder sindical se declare taurino antes que político y presume su lucha para que la fiesta brava no se termine. Nada que ver con el evento que se ha convocado.

Cuando algunos reporteros saltan porque Pedro Barba rechaza la disminución en los registros patronales ante el IMSS, a pesar de las estadísticas oficiales, porque “el seguro social es como la bolsa, tiene altas y bajas todos los días”, cuando parece que se abordarán temas laborales, el mismo reportero planta una pregunta que no tiene nada que ver con la rueda de prensa, con la familiaridad que se abroga quien está inscrito en la nómina gubernamental bajo el rubro de “apoyos a la prensa”, incrimina: “Nos decía Vere que no descartaba apoyar una candidatura de Verito”. Es cierto. En todo el país estamos en tiempos electorales, aunque no sea oficialmente y, a pesar de eso, el cuestionamiento está tan fuera de lugar que no se puede dejar de sospechar que la pregunta fue plantada para impulsar a la directora del Buró de Congresos y Visitantes de Aguascalientes, funcionaria de segundo nivel que a últimas fechas ha perdido significación en el gabinete, en especial tras el nombramiento de Mauricio González como secretario de Turismo estatal.

Pedro haces abraza a Verónica González. Verenisse Ruiz apura: “Verito tiene todo el derecho de ser candidata, la queremos mucho y, con todo cariño, cuentas con mi voto”, a dueto con  el líder nacional subraya: “Quien respira, aspira”. El sindicalista que considera una herramienta de trabajo el uso de helicópteros privados para trasladarse, establece que Verónica González es una mujer de once, no de diez.

La rueda de prensa se desliza hacia el final sin que haya una sola pregunta para la líder estatal de la CATEM, ni sobre el crecimiento de este sindicato en Aguascalientes. Pedro Haces no suelta el micrófono e insiste en elogiar a la presidenta Claudia Sheinbaum. Lo que sigue es la presentación a un asoleado contingente del nuevo Comité Ejecutivo Estatal de la CATEM en Aguascalientes. Lo usual se agitan algunas banderas, aplausos discretos, entusiasmo dosificado y la paciencia de los trabajadores ante un acto que sólo retrasa el momento del bailongo.

En el templete estuvieron los sospechosos comunes, a Verenisse Ruíz Sánchez la acompañaron catemistas de otras entidades, funcionarios públicos, presidentes municipales, legisladores y la gobernadora Jiménez Esquivel. Los discursos reiteraron el compromiso de impulsar el trabajo digno, fortalecer el diálogo y la colaboración entre sindicalizados, empresarios y gobierno; mantener la estabilidad laboral de Aguascalientes, mantenerlo como un estado competitivo.

Ruíz Sánchez destacó que pronto todo Aguascalientes será territorio CATEM, porque su sindicato rompió esquemas, malos tratos y malas prácticas. Reiteró su compromiso con la base trabajadora ante los cientos de personas que, con un ojo al gato y otro al garabato, se comportaron a la altura de las viejas ceremonias que el nuevo régimen no quiere soltar. Las razones del crecimiento de esta organización, el desplazamiento de la CTM, los errores e irrelevancia de Alfredo González, la facilidad con que Pedro Haces minimiza los indicadores oficiales, todo lo que se podría explicar al lector quedará para mejor ocasión. Ya se retiran del templete los invitados especiales, al mismo tiempo que se quitan las sillas para ampliar la pista de baile. Cuando sale la última camioneta machuchona de la megavelaria, se anuncia a la Original Banda el Limón y comienza el festejo, que es a lo que realmente vinieron los nuevos catemistas.

¿Se puede calificar de charros a las nuevas dirigencias sindicales? Quizá, de lo que no queda duda es que practican las viejas ceremonias cetemistas de festejo, es lo menos que merecen los trabajadores; la pregunta no puede ser respondida porque, en la rueda de prensa, se desvió la atención hacia un tema que nada tenía que ver. Ya habrá oportunidad de resolver las dudas sobre el liderazgo de Verenisse Ruíz, lo que ese día quedó claro es que algunos representantes de los medios o se inventan el agua tibia intentando sacar nota en donde no la hay o que los aspirantes están urgidos de posicionamiento que envían a sus operarios para plantar una semillita que no logran con su desempeño diario.

No han faltado las columnas que hablen del “destape” de Verónica González, que repitan la escena del abrazo, la frase hecha y la sonrisa compartida como si ahí hubiera ocurrido algo digno de registro político. Se consigna el guiño, se infla la anécdota y se vende como adelanto electoral lo que no fue más que una ocurrencia fuera de libreto. De la nueva dirigencia de la CATEM, de su expansión, de sus prácticas, de su relación con el poder, poco o nada. Eso no estorba, pero tampoco vende.

Entre la comodidad de la nota fácil y la complicidad de quien necesita reflectores, el sindicato podrá seguir creciendo sin preguntas, mientras algunos se conforman con narrar destapes imaginarios en lugar de explicar lo que realmente importa.

El problema no es que se plantee una pregunta fuera de lugar, sino que se vuelva agenda. Que el desliz se convierta en encabezado y la anécdota desplace al contexto. Ahí es donde el oficio se descompone: cuando el reportero deja de preguntar para insinuar, cuando el columnista prefiere el guiño al dato, cuando la cobertura renuncia a explicar para limitarse a amplificar.

 

Coda.  Si los viejos rituales sindicales sobreviven, no es sólo por quienes los practican, sino por quienes los narran sin cuestionarlos. Mientras eso ocurra, no habrá necesidad de modernizar nada: bastará con que alguien levante la mano, diga cualquier cosa y espere a que alguien más la publique.

 

@aldan

 

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