Bomberos: Entre el humo y el olvido

Opinión.

En San Luis Potosí la labor de un bombero ha dejado de ser un heroísmo romántico para convertirse en supervivencia logística.    En medio de una ola de incendios que apenas comienza, pues el estiaje se asoma y con mucha fuerza, el Cuerpo de Bomberos en el estado atraviesa uno de los momentos más complicados en cuanto a su capacidad de respuesta operando bajo un esquema de "ruleta rusa" presupuestal.   La falta de recursos ha provocado el cierre de algunas estaciones y el despido de personal; tan sólo en la zona metropolitana de ocho estaciones que se supone deberían estar en funcionamiento, solo cuatro están activas diariamente, pero de forma rotativa.   Es alarmante que en pleno 2026, una ciudad que aspira a la modernidad global mantenga la mitad de sus estaciones de bomberos cerradas bajo un esquema que responde a un síntoma de abandono.   El Comandante Adolfo Benavente Duque ha señalado en entrevistas que los bomberos operan con apenas 25 millones de pesos frente a una necesidad real de 38 millones, recurso que se requiere para mantener en buenas condiciones el equipo y las unidades para una pronta capacidad de respuesta ante cualquier emergencia.   Cada minuto que un camión cisterna tarda en cruzar la ciudad porque la estación más cercana estaba "fuera de turno", es un minuto donde el fuego devora no solo bienes, sino la confianza en nuestras instituciones. Y particularmente la Zona Industrial, principal motor económico del estado, no puede permitirse una protección civil de "medio tiempo".   Si en la capital del estado la situación es crítica, solo hay que imaginarse lo que pasa en otras zonas del estado como en la Media, específicamente en municipios como Rioverde, Ciudad Fernández y San Ciro de Acosta en donde el panorama roza lo heroico-suicida. Aquí, el Cuerpo de Bomberos no solo lucha contra las llamas, sino también contra la geografía y la precariedad de los servicios municipales.    En lo que va del año y previo a la fuerte temporada de estiaje, se han registrado más de 50 incendios forestales activos en el estado. En la Zona Media los bomberos se convierten en la primera y última línea de defensa con equipos que en muchos casos, han superado por décadas su vida útil.    La falta de hidrantes funcionales y la dependencia de pipas particulares para abastecerse de agua en pleno siniestro es una negligencia que ya no podemos normalizar.   El Patronato del Cuerpo de Bomberos Metropolitano, liderado por José Eduardo Moreno Vellido, hace lo propio buscando "oxigenar" las finanzas, pero la seguridad pública no puede depender exclusivamente de la caridad o de colectas anuales.    Es imperativo que el Congreso del Estado y los Ayuntamientos dejen de ver a los Bomberos como una asociación civil complementaria y comiencen a tratarlos como una columna vertebral de la seguridad pública y protección civil.   San Luis Potosí no puede seguir apagando fuegos financieros con cubetas de buena voluntad, pues el presupuesto público tiene techos que la emergencia no respeta.   Por ello se requiere que se discuta y establezca una Ley de bomberos estatal que garantice presupuestos fijos, salarios dignos y equipo de vanguardia. De lo contrario, llegará el día en que suene la sirena y por primera vez, nadie acuda al llamado, un silencio que nos costará muy caro a todos.   Y los más de 50 incendios registrados tan sólo este año, son un recordatorio de que el fuego no conoce de presupuestos. El llamado es abierto a todos los sectores tanto públicos como privados, pues la corresponsabilidad al parecer es la pieza faltante en la crisis  que asfixia a los Bomberos, porque la Protección Civil frente al fuego no debería tratarse como si fuera un juego.  
OTRAS NOTAS