José Eduardo Derbez sorprendió al público al revelar que fue víctima de un fraude que le costó una fuerte suma de dinero. La confesión ocurrió durante una reciente emisión del programa ‘Miembros al aire´, donde el también comediante relató con total honestidad cómo cayó en un engaño que comenzó con una aparente oportunidad de negocio.
Durante la charla con Paul Stanley, Jean Duverger, Mau Nieto y Facundo, José Eduardo Derbez relató que un supuesto empresario, quien se presentó como amigo cercano de un familiar suyo, logró ganarse su confianza y convencerlo de invertir en un negocio de máquinas de grúa. Esa conexión inicial le pareció suficiente para aceptar una reunión y escuchar la propuesta, que en un inicio lucía como una oportunidad sólida y sin riesgos. Según contó, el hombre lo abordó con entusiasmo, le habló de grandes ganancias y le vendió una oportunidad “segura”.
“Un día me escribe un cabr*n y me dice: ‘Yo soy supercuate de un familiar tuyo, te invito a comer, vamos a hacer un negocio’. Vi la foto con mi familiar”. José Eduardo Derbez
La propuesta parecía simple: invertir una cantidad de dinero y dejar que el supuesto socio se encargara del resto del negocio.
“Tú me depositas mañana los cinco y yo me encargo de todo”, habría sido la propuesta que recibió.
Aunque el primer monto que le exigierona José Eduardo Derbez fueron 5 millones, la cifra “se ajustó” en una reunión posterior para “facilitar” su entrada. El hijo de Eugenio Derbez explicó que, tras una cena donde se habló del plan de juegos de grúa, el presunto socio bajó la cifra a 300 mil pesos para que el actor pudiera aprobar la inversión.
“Me hizo un p*nche ‘cocowash’ y empecé a tomar… doy mi patrimonio completo aquí”.
La inversión se hizo con la idea de colocar varias máquinas de grúa y comenzar a generar ganancias, algo que nunca ocurrió.
El momento en que el actor comenzó a sospechar llegó cuando José Eduardo Derbez intentó obtener un pequeño retorno de su inversión. Según contó, se comunicó con el supuesto socio para pedir una cantidad mínima de dinero, algo que consideraba razonable si el negocio realmente estaba funcionando.
La respuesta que recibió encendió las alertas: “Yo supongo que, de las 300 máquinas que pusimos, habrá unos 2 mil 500 o 3 mil pesitos que me puedas dar para la gas”, recordó haberle dicho.
Sin embargo, el hombre rechazó su solicitud y le respondió que estaba desconfiando demasiado.
“No, hermano, estás desconfiando, esto no funciona así y hay que tener paciencia”.
Fue en ese momento cuando el actor comenzó a darse cuenta de que algo no estaba bien. Con el paso del tiempo entendió que el negocio nunca existió realmente y que había sido víctima de un fraude.