El filme de Mona Fastvold es una de las películas más inusuales que verán jamás
"¿Musical e historia de Estados Unidos? ¡Hamilton!", podrían pensar varios, recordando el éxito de Broadway. No va por ahí. Lo que logra la directora, al recrear al Estados Unidos de los 1700, es una clase de historia que abarca a la política, pero desde otro punto de vista: el aspecto religioso del vecino país del norte, en el que late un corazón intensamente puritano. No por nada los primeros colonizadores, fueron renegados religiosos. Con este telón de fondo, todo lo que vemos es bizarro y curioso. Parte del carisma de la predicadora -y del evangelismo en general- es lo musical. Pero no son melodías en calma: sino furiosas, febriles, que sacuden al cuerpo con fuerza. Y ahí, encarnando a la profetisa, Amanda Seyfried en el mejor papel de su vida: con sus ojos enormes y saltones, comanda la cinta. Canta, se mueve, predica, sufre. Es intensísima, y nosotros, no podemos quitarle los ojos de encima. Les advierto, esta película tiene más de una escena fuerte y perturbadora. Pero la terminamos de ver intrigados. Única en su tipo, la repensamos una y otra vez. Quedamos pasmados.Un épico musical de los creadores de El Brutalista y protagonizado por Amanda Seyfried.
— Sala de Arte (@SaladeArtecine) March 5, 2026
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