Se cumplen seis años desde que se confirmó el primer caso de COVID-19 en San Luis Potosí, el inicio de una crisis sanitaria que transformó la vida cotidiana, saturó hospitales y dejó miles de familias en duelo. Aunque la emergencia sanitaria ha quedado atrás, los efectos del virus aún se sienten en la salud de miles de personas. El primer caso confirmado en la entidad fue una mujer potosina que había viajado a Europa y que dio positivo al virus SARS-CoV-2. A partir de ese momento comenzaron a registrarse los primeros contagios en el estado y se activaron los protocolos sanitarios.
Más de 250 mil contagios durante la pandemia
De acuerdo con datos epidemiológicos acumulados durante los años más críticos de la pandemia, San Luis Potosí registró más de 250 mil casos confirmados de COVID-19 entre 2020 y 2023. Las olas más fuertes de contagios se presentaron entre 2020 y 2022, cuando distintas variantes del virus provocaron incrementos acelerados en hospitalizaciones y presión en el sistema de salud.
Durante ese periodo se implementaron medidas inéditas para contener la propagación del virus, entre ellas: suspensión de clases presenciales, cancelación de eventos masivos, cierre temporal de comercios y actividades no esenciales, restricciones de movilidad, uso obligatorio de cubrebocas, y campañas masivas de vacunación.
Más de 7 mil potosinos perdieron la vida
La pandemia también dejó un alto número de víctimas mortales. Durante los años de mayor transmisión del virus se registraron alrededor de 7 mil 700 fallecimientos en San Luis Potosí asociados a complicaciones por COVID-19. En muchos casos las muertes estuvieron relacionadas con factores de riesgo como: diabetes, hipertensión, obesidad, y enfermedades respiratorias crónicas. Estas condiciones aumentaban la probabilidad de desarrollar cuadros graves de la enfermedad.
El COVID prolongado: un problema que persiste
Aunque el número de contagios graves disminuyó con la vacunación y el virus se volvió menos letal, especialistas advierten que miles de personas siguen enfrentando secuelas posteriores a la infección, conocidas como COVID prolongado.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran: fatiga persistente, dificultad para respirar, problemas cardiacos, trastornos del sueño, ansiedad y depresión, además de dificultad para concentrarse. Algunas personas reportan estos síntomas incluso meses o años después de haber superado la infección.
El riesgo de una “pandemia” de demencias
Uno de los efectos que más preocupa a investigadores y especialistas en neurología es el posible aumento de enfermedades cognitivas relacionadas con el daño neurológico provocado por el virus. Estudios recientes sugieren que el COVID-19 puede generar inflamación cerebral y alteraciones en el sistema nervioso, lo que podría acelerar procesos de deterioro cognitivo.
Esto podría traducirse en un incremento de padecimientos como: demencia, alzheimer, pérdida de memoria temprana, y problemas de concentración. Algunos investigadores han advertido que estas secuelas podrían derivar en una “pandemia silenciosa” de trastornos cognitivos en los próximos años, debido al gran número de personas que contrajeron el virus a nivel mundial.
Próxima pandemia de enfermedades mentales
Diversas investigaciones realizadas por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), advierten que en los próximos años se desarrollará una nueva pandemia pero ahora por las secuelas del virus, con una mayor cantidad de diferentes tipos de demencias por una afectación de inflamación cerebral que provoca neurodegeneración, muerte de neuronas, y no solamente en personas de la tercera edad sino en quienes no rebasan los 40 años.
Alzheimer crecerá en próximos años
De acuerdo a estos estudios se habla que el Alzheimer será una de las principales enfermedades derivadas de la pandemia, con mayor afectación en mujeres, lo cual podría provocar además una baja escolaridad, ya que hay menor reserva cognitiva y el riesgo de deterioro mayor y acelerado
Algunos síntomas son alteraciones de la memoria y el lenguaje, con olvidos frecuentes, pérdida de objetos o su colocación en lugares inadecuados, respuestas lentas, repetición de preguntas e historias, y pérdida de funciones aprendidas a causa del daño en el hipocampo relacionadas con el aprendizaje y memoria a corto plazo, encargada de elaborar y almacenar nueva información
Cabe destacar que ante estos datos la UNAM recomienda estudios neuropsiquiátricos en pacientes post covid que estuvieron graves o con comorbilidades para detectar problemas de salud mental en etapas tempranas y brindar el tratamiento adecuado para ralentizar el deterioro cognitivo.
Cambios permanentes en la vida cotidiana
Más allá de los efectos médicos, la pandemia dejó transformaciones sociales profundas. El uso de herramientas digitales, el trabajo remoto, la educación en línea y una mayor conciencia sobre la prevención de enfermedades respiratorias son algunos de los cambios que permanecen hasta hoy.
Seis años después del primer contagio en San Luis Potosí, el COVID-19 sigue siendo recordado como una crisis que puso a prueba al sistema de salud, cambió hábitos sociales y dejó secuelas que aún continúan siendo objeto de estudio por la comunidad científica.