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Ve BofA riesgo inflacionario con crudo arriba de 100 dólares

 En el contexto de la operación militar de Estados Unidos e Israel contra Irán, un verdadero riesgo inflacionario surgiría si el precio del petróleo supera los 100 dólares de forma persistente, consideró el área de Investigación Global de Bank of America (BofA).    El banco advirtió que un shock petrolero prolongado podría golpear el consumo, elevar la morosidad y frenar la inversión, abriendo la puerta a un escenario de estanflación (la combinación de inflación elevada con crecimiento económico débil); sin embargo, acotó que el factor clave no es el repunte inicial del crudo, sino su persistencia en niveles elevados.    Según el análisis de BofA Global Research, mientras el petróleo se mantenga alrededor de 15 dólares por encima de los niveles previos al conflicto, el impacto inflacionario probablemente sería moderado y temporal, pero una escalada que impulse los precios por encima de los 100 dólares y mantenga ese nivel durante meses cambiaría sustancialmente el panorama.    "Si se mantiene el statu quo, con precios del petróleo alrededor de 15 dólares más altos que el nivel de preguerra, se disiparían las preocupaciones sobre la inflación (inducida por el petróleo). Pero una escalada que impulse los precios del petróleo persistentemente por encima de los 100 dólares sería aún más preocupante", expresó en su reporte fechado el 6 de marzo.    BofA reconoció que el actual conflicto en Medio Oriente constituye sin duda un shock de oferta en el mercado petrolero, especialmente por los riesgos asociados al Estrecho de Ormuz, uno de los principales puntos de tránsito de crudo del mundo. No obstante, refirió que los aumentos temporales del petróleo rara vez desencadenan ciclos inflacionarios duraderos.    El riesgo macroeconómico real, remarcó, aparece cuando el precio del crudo supera niveles críticos y se mantiene allí durante un periodo prolongado. En ese escenario, el shock energético dejaría de ser transitorio y podría transformarse en un factor de presión estructural para la economía global, reavivando las tensiones inflacionarias y complicando las decisiones de política monetaria de los bancos centrales en los próximos meses, particularmente sobre la Reserva Federal estadounidense (Fed).    De acuerdo con BofA Global Research, el análisis de las últimas cinco décadas muestra que los episodios en los que el encarecimiento del crudo provocó presiones inflacionarias prolongadas han sido relativamente escasos y generalmente asociados a choques de oferta significativos, como la crisis petrolera de los años 70, los recortes de producción de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) a finales de los 90 o el impacto de la pandemia de Covid-19 y la guerra entre Rusia y Ucrania.  
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