Desde el Lunar Azul
Buen martes, estimados lectores de este rincón azul.
Arranquemos con una escena que ya se volvió rutina en el teatro legislativo local, diputados que legislan primero… y piensan después. O peor aún, que ni siquiera alcanzan a pensar. Porque eso de aprobar leyes sin estudiar su viabilidad técnica, presupuestal o administrativa parece haberse convertido en deporte olímpico en algunas curules.
Hace unos días un par de diputadas morenistas anunciaron, con entusiasmo digno de mejor causa, que impulsarán leyes “preventivas”, algo así como legislar contra conductas que todavía ni existen. Una especie de Minority Report legislativo, pero sin ciencia ficción ni rigor jurídico.
Y no es una anécdota menor. Cuando quienes redactan las normas desconocen la técnica legislativa y los efectos financieros de una ley, lo que producen no es política pública, sino ruido institucional.
Pero si usted cree que esto es nuevo, conviene recordar que en Aguascalientes los proyectos también se frenan por ocurrencias… o por cálculos políticos.
El regreso de un fantasma urbano
Ayer volvió a circular un viejo conocido en la conversación pública “Territorio de Gigantes”.
El proyecto nació alrededor de 2013, durante el gobierno de Carlos Lozano de la Torre, como un ambicioso plan de regeneración urbana para la zona oriente de la ciudad. La idea era desarrollar vivienda social, espacios públicos y equipamiento urbano con un potencial superior a 4 mil viviendas.
No era improvisación. El proyecto tenía respaldo del INFONAVIT, estudios académicos y un diseño urbano elaborado por el despacho de la arquitecta Tatiana Bilbao, una de las figuras más reconocidas de la arquitectura social en México.
Para arrancar se requería la autorización del Congreso para contratar un financiamiento cercano a 250 millones de pesos, recursos destinados a mover infraestructura eléctrica y ductos petroleros que atravesaban el predio.
Pero entonces ocurrió lo que suele ocurrir en la política mexicana.
Cuando la política mata proyectos
El proyecto chocó contra el Congreso local.
Una diputada panista de aquel momento, Martha Márquez, operó para bloquear el endeudamiento que permitiría iniciar el desarrollo. El plan quedó congelado.
En ese tiempo el municipio lo encabezaba Antonio Martín del Campo, hoy nuevamente en el radar rumbo a la gubernatura.
El resultado fue el clásico déjà vu de la política nacional: proyectos que cambian de partido… pero no de destino.
Porque lo irónico es que Territorio de Gigantes, nacido en un gobierno priista, frenado por panistas y después ignorado durante la administración de Martín Orozco, hoy vuelve a aparecer como pieza del discurso de desarrollo urbano del gobierno estatal encabezado por Tere Jiménez.
La política tiene estas vueltas: lo que ayer era criticado, hoy se presenta como solución.
El contexto nacional
El momento nacional ayuda a explicar el regreso del proyecto.
El gobierno federal impulsa actualmente el programa Vivienda para el Bienestar, con la meta de construir mas de un millón de viviendas durante el sexenio y reducir un déficit habitacional que en México supera los nueve millones de casas.
El plan también incluye la recuperación de 600 mil viviendas abandonadas que fueron construidas en décadas pasadas bajo modelos de desarrollo urbano fallidos.
En ese contexto, proyectos de regeneración urbana como Territorio de Gigantes vuelven a tener sentido.
El problema local
Pero aquí aparece el detalle incómodo.
Mientras la federación está liberando recursos para vivienda social en todo el país, en Aguascalientes la presencia institucional es prácticamente invisible.
No hay una operación visible de CONAVI y la delegación local de INFONAVIT lleva años operando con más discreción política que impacto urbano.
Mucho discurso rumbo a 2027, sí.Pero poca gestión concreta de programas federales.
Porque buena parte de la representación política parece estar más concentrada en la grilla electoral (especialmente alrededor de la senadora morenista) que en aterrizar proyectos que realmente podrían modificar el mapa urbano del estado.
Mientras tanto, los proyectos de largo plazo duermen una década en los cajones… hasta que la coyuntura política decide despertarlos.
Así funciona la política local: las ideas no mueren, solo esperan a que cambie el partido que las presume.
PD
Entre tanto movimiento político surge una duda en los pasillos del poder. ¿Alguien ha visto últimamente al cuarto bat morenista, Tacho Álvarez? Porque entre reuniones discretas y silencios estratégicos rumbo a 2027, el hombre parece más bien bateador emergente esperando señal desde la caseta.
Y ya entrados en preguntas que inquietan a la plaza ¿se van o se quedan los Rieleros? La franquicia de los Rieleros de Aguascalientes, fundada en 1975 en la Liga Mexicana de Béisbol, sigue siendo parte de la identidad local, pero cada temporada revive la misma incertidumbre sobre su permanencia.
Sería una pena que en esta tierra ferroviaria termináramos viendo pasar el tren… pero sin equipo arriba.
Aquí dejo esta roca.
Empújela usted.
Yo vuelvo. Como siempre.