Desde el Lunar Azul
Buen viernes.
Pues nada, estimados amigos y amigas, lectores y lectoras de este espacio bucólico de la grilla del Lunar Azul, de esa tierra que los “caballeros azules” reclaman como suya, herencia que los Cuatro Fantásticos no les pudieron entregar para seguir usufructuando las mieles del poder. Se les atravesó una joven mujer que, sin que se dieran cuenta esos cuatro caciques azules (incluyendo al gober en turno), les quitó el dulce de las manos. Así, con esa misma habilidad con la que también le sacó de la bolsa de sus pantalones deportivos al sempiterno líder priista que se fue a jugar golf en plena campaña a diputado federal en 2012.
Y de ahí pa’l real comenzó a construir su proyecto y su grupo cercano.
Bien por ese grupo de mapaches que presumen sus carnes asadas con machuchones del PAN. Pero quizá, si de repente se organizaran alguna colecta para grupos vulnerables o cursos de capacitación política para jóvenes, no estaría de más. Ya muchos de ellos son ricachones y la fidelidad “Banorte” los ha tratado bastante bien. Ojalá regresen algo al partido que tanto les ha dado. No les vaya a pasar como a los cuatro, que se hicieron viejos… y ni cuenta se dieron.
Salud, larga vida y cargos para esos mapaches azules.
Por otro lado, ya es fin de semana. Y si usted planea ir al Museo Descubre, ese que en algún momento presumíamos, pues hoy está totalmente abandonado (casi como la Isla San Marcos). Comentan que ya va a cumplir un año con el IMAX dañado.
Mi niña fue hace poco y dice que nomás tenían una sala abierta, la del Nissan, con un simulador de carros; el planetario y la casa de tierra. Todo lo demás estaba descompuesto. Las demás áreas, igualmente abandonadas y en franco deterioro.
Cosas como estas quizá no dan relumbrón político, pero son espacios necesarios que bien vale la pena preservar en buen estado para el disfrute y esparcimiento de nuestros niños y de la ciudadanía en general.
No sé a quién le corresponda supervisar el buen funcionamiento de ese espacio, pero igual y quizá alguno de los finos y elegantes diputados locales con que contamos se pueda dar una vuelta para ver si, con unas mentadas bien puestas, las autoridades encargadas de ese importante lugar hacen su chamba.
Y sí, nuestras Agüitas Cachondas fue comidilla nacional en medios por el tema de la invitación al informe de Platino. Y como si no hubiera sido suficiente reflector para el terruño, días después también lo fue (otra vez) por el numerito protagonizado en tribuna por el diputado Emanuelle.
Pues nada, que el vocero del grupo parlamentario del PAN, don Emanuelle, se tomó a chascarrillo, o suponemos que para que dijeran que él sí es bien machín, aventarle unos epítetos al pobre y desvalido diputado de vista cansada, don Nepo Alférez. El intercambio, digno de cantina de carretera y no de tribuna legislativa, terminó circulando también en medios nacionales, para regocijo del respetable y bochorno del decoro parlamentario.
Entendemos que ese carísimo Congreso no sirve más que para validar las órdenes que desde Palacio de Gobierno les mandan; pero qué necesidad de trascender por esos gritos y amenazas de arrabal.
Tantito respeto por el cargo… y por el Congreso.
Y mire, no es que nos espantemos. Al final, la gente dice que ambos diputados son aves canoras con atrofia en la región glútea (Catón dixit): o sea, pájaros nalgones… o culones.
Y estos hechos se concatenan un poco con el desorden que ya se percibe en muchas áreas del gobierno de nuestro estado y municipio capital, como pocas veces.
El tema del transporte, con cada vez más combustible para hacer crisis en cualquier momento.
El del ayuntamiento, con el problema del agua creciendo día a día y los mil hoyos abiertos por toda la ciudad.
Un departamento de vialidad fantasma.
Y como cereza en el pastel, empleados de servicios públicos municipales de pachanga en horario laboral… y con vehículo del pueblo sabio y bueno.Nos entereamos porque en la borrachera se accidentaron, que si no ni en cuenta.
En fin, síntomas quizá del desgaste y del hastío general.
Pleitos en la calle por cualquier cosa, campales en las colonias, y nuestros políticos y grillos madreándose sin sentido. En fin, ¿en qué se está transformando nuestra otrora afable sociedad y contexto hidrocálido?
La neta, vivíamos en paz. Había disputas naturales, pero hasta con cierta clase se dirimían los conflictos en tribuna legislativa, por ejemplo. Hasta daba gusto irlos a ver y escuchar a los legisladores. Se apreciaban la elocuencia y la técnica legislativa.
Hoy… polvos de aquellos lodos.
Debates insulsos y, para colmo de males, leperos.
Tenga buen fin. Disfrute con sus seres queridos, esos que de verdad importan.
Aquí dejo esta roca.
Empújela usted.
Yo vuelvo. Como siempre.