Sábado 28 de febrero, Doha, Qatar: fin de semana, por fin...

Opinión

Hoy comparto la experiencia de una exitosa Arquitecta hidrocálida que radica en Doha, Qatar, Monserrat Morones González. Monty a ti, a tu familia y a todas las personas que son alcanzadas por la violencia, mi mas fraternal abrazo.     Sábado 28 de febrero, Doha, Qatar: fin de semana, por fin...   Por Monserrat Morones González   Me despierto con el sonido de mi hija, quien nos cierra la puerta para ponernos la mesa del desayuno y darnos una sorpresa. ¡Sorpresa! Es hora de desayunar. Mi esposo se cambia rápidamente para ir al gimnasio. Mientras tanto, se dibujan dinosaurios, voy a la cocina a preparar mi café. Empiezo a recibir alertas de las embajadas, alarmas en el teléfono que irrumpen como terremotos en mis oídos, uno tras otro, cada quince minutos. Sé lo que va a pasar. He estado esperando este momento desde hace más de tres semanas, desde que Qatar participó en Art Basel, su primera edición de muestra de arte internacional. La inversión fue grande, y nadie quería tener dolores de cabeza. Las galerías cancelando a último momento por temor a una guerra, rumores que se extendían como polvareda. Pero la Sheikha Mayassa (hermana del Emir) asegura y afirma que nada sucederá. Sabemos que, detrás de todo esto, Qatar está negociando con EE. UU. para retrasar los ataques de esa semana contra Iran, y lo logra. Art Basel, todo un éxito.   Pero hoy, hoy es diferente. Me siento en el sillón a tomar mi café y empiezan los fuegos artificiales. Mi esposo dice que no pasa nada, lo toma a la ligera, como la última vez en que Israel atacó sin aviso, un ataque quirúrgico, con un objetivo específico (circulaban rumores de que EE. UU. sabía del ataque y no informó a Qatar). Nos tomó a todos por sorpresa, especialmente a los qataríes, que nunca imaginaron este ataque, teniendo la base estadounidense más grande del Medio Oriente para protegernos. Sin embargo, todo se solucionó con una llamada amistosa entre Qatar e Irán, afirmando que son amigos para siempre; y entre Qatar y USA que prometieron avisar todos sus movimientos futuros.    Mi esposo me dice: “Cámbiate, bajemos a jugar pádel con los vecinos”. Por cinco minutos me niego, pero cedo para crear un ambiente más ligero para mi hija. Bajamos a las instalaciones, al aire libre. La partida empieza, cinco minutos, 15 a 30…De repente, detrás de mi oído, ¡bum! Hacemos como si nada pasara, 30 a 40, ¡bum, bum!…La situación se empieza a sentir más peligrosa, especialmente para las niñas. En ese momento, mi cuerpo se llena de adrenalina, me controlo por el bien de ellas, no quiero crearles un trauma. Decidimos suspender la partida.   De regreso a casa, suena la alarma de terremoto en el teléfono y finalmente, un mensaje de Qatar, quien nunca se pronuncia para los ciudadanos extranjeros: “Resguárdense, no salgan, aléjense de las ventanas”. En ese momento supimos que la situación es más seria. Seguimos escuchando estruendos fuertes, prendan la música, misiles interceptados en el cielo, súbanle al volumen las niñas bailan. En ese momento, me pregunto: ¿Dónde estaríamos mejor, en México o aquí? Dudo por un momento y no puedo llegar a una conclusión definitiva.   Vamos viendo las noticias y todo empeora. Dubái, Bahréin, Arabia Saudita, todos bajo ataque. Me pregunto si estos países se arrepienten de haber echado raíces con bases estadounidenses. Creyeron que, en algún momento, podrían funcionar como sus aliados defensores. Pero ahora, parece que están en la cuerda floja. Al menos Qatar quiere mantener buenas relaciones con Irán, pero también desea tener las bases americanas en su territorio, que están siendo atacadas en este momento por Irán.    Parece un chiste, pero no lo es.   A las siete de la noche, en Qatar- empieza la mañana en México. Pongo a dormir a mi hija, ¡bum, bum!… música para dormir. Ella duerme tranquila, pero yo, acostada a su lado, me pregunto cómo voy a dormir. Tengo miedo de cerrar los ojos y que me despierte el sonido de las bombas, que me tome desprevenida y tener que correr al sótano -Tengo que estar preparada-, empiezo a organizar una mochila con agua, barras energéticas y todo lo que se me ocurre para una emergencia. Después pienso que estoy loca por hacer todo eso, que estoy exagerando… 44 misiles y 8 drones abatidos en Qatar hasta el momento.   Empiezan a escribir amigos y familiares en México. Todos amanecen con la noticia. Le digo a un buen amigo que esto parece una situación surrealista: yo viviendo en México, viendo siempre noticias de guerras lejanas, y ahora, en medio de una.    Joder! Otra alarma suena, una vez más se me baja la sangre a los pies:   “Please ensure to stay home or in safe places until the danger has passed.” El espacio aéreo está cerrado, los vuelos cancelados toda la semana. Sí pienso en una fuga rápida, creo que será imposible. Nuestro vecino Irán y todo el Medio Oriente, ¿podríamos escapar? Difícil. Lo único que nos queda es esperar, vigilando cómo se desarrolla esta situación, rezando para que no caigamos en una tercera guerra mundial.  
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