Durante la última década, las redes sociales dejaron de ser simples espacios de interacción personal para convertirse en actores centrales del ecosistema informativo y social. Plataformas como Instagram, Facebook, TikTok y X influyen hoy de manera directa en la opinión pública, el debate social, la reputación de personas e instituciones y hasta en la construcción de identidades colectivas.Del intercambio social al "negocio de la atención"Las redes funcionan bajo una lógica clara: captar y retener la atención del usuario el mayor tiempo posible. Para ello, utilizan algoritmos que priorizan contenidos emocionales, polémicos o visualmente impactantes. Esta dinámica ha transformado la manera en que circula la información: lo inmediato se impone sobre lo profundo, lo viral sobre lo verificado. En este entorno, una noticia compite no solo con otros hechos relevantes, sino con tendencias, bailes, retos virales y opiniones sin contexto. El resultado es una sobreexposición informativa donde la rapidez supera a la reflexión.Información sin filtros y verdad fragmentadaA diferencia de los medios tradicionales, en redes sociales cualquier usuario puede generar contenido con apariencia informativa. Esto ha permitido visibilizar denuncias legítimas y causas sociales que antes no encontraban espacio. Sin embargo, también ha debilitado los filtros básicos del periodismo, como la verificación y el contraste de fuentes. Una afirmación falsa puede alcanzar millones de visualizaciones en minutos, mientras que la aclaración posterior rara vez logra el mismo impacto. Así, la percepción pública muchas veces se construye sobre versiones incompletas o distorsionadas.La lógica del enfrentamiento y el tribunal digitalOtro rasgo dominante es la confrontación permanente. Las plataformas favorecen mensajes cortos, reacciones inmediatas y posturas extremas. El matiz pierde espacio frente a la indignación. Este diseño ha convertido a las redes en un “tribunal social”, donde miles de usuarios juzgan, condenan y sentencian sin investigación previa. Las consecuencias no se quedan en lo digital: cancelaciones, campañas de acoso, pérdida de empleo y afectaciones a la salud mental son efectos reales.El caso de los “Therians”: identidad y viralizaciónUn ejemplo reciente de cómo las redes sociales influyen en la construcción y difusión de identidades es el fenómeno de los llamados Therians, personas que se identifican espiritual o parcialmente como animales. Aunque esta subcultura existe desde los años noventa, especialistas coinciden en que su visibilidad actual es principalmente digital. La viralización de videos en TikTok y otras plataformas ha permitido que jóvenes encuentren comunidades en línea donde sienten pertenencia y validación.En PLANO INFORMATIVO se llevó a cabo una mesa redonda para analizar el fenómeno de los Therians, tema que recientemente ha generado controversia y debate en redes sociales. En la transmisión participaron la psicóloga María Elizabeth Espinoza y el psiquiatra Yair Flores Quijano, quienes ofrecieron un análisis profesional sobre el impacto social y psicológico de esta tendencia.Durante la conversación, la psicóloga explicó que, aunque el tema puede generar angustia entre padres de familia, es importante mantener la calma y abrir canales de comunicación con los hijos. Señaló que en la infancia es normal que los niños jueguen a ser animales o personajes ficticios, pero recalcó que los padres deben establecer límites claros y fomentar la identidad humana del menor. Además explicó que, en muchos casos, esta identificación responde a una búsqueda de identidad y aceptación, especialmente en adolescentes que pueden sentirse aislados.Por su parte, el psiquiatra destacó que identificarse como Therian no constituye automáticamente un trastorno mental. Aclaró que, en muchos casos, se trata de una búsqueda de identidad y sentido de pertenencia, especialmente en adolescentes que pueden sentirse aislados o no integrados socialmente. Sin embargo, subrayó que sí es necesario evaluar de manera individual cuando existen señales de alarma como pérdida de funcionalidad, desconexión con la realidad o sufrimiento emocional significativo. Los especialistas coincidieron en que no se debe “patologizar innecesariamente” ni tampoco “romantizar sin análisis” este fenómeno, por lo que rcomendaron evaluar cada caso de forma profesional y mantener una postura equilibrada.¿Qué pasa en SLP?En el contexto local, se mencionó que en San Luis Potosí no se han registrado oficialmente casos en escuelas. El Secretario de Educación del Gobierno del Estado, Juan Carlos Torres Zedillo, informó que no existen reportes de estudiantes identificados como Therians dentro del sistema educativo estatal.Asimismo, en la mesa redonda de Plano Informativo, se abordó la convocatoria en redes sociales para una reunión de personas que se identifican como Therians en la Plaza del Carmen. Los especialistas señalaron la importancia de garantizar medidas de seguridad y evitar cualquier tipo de violencia o discriminación."No se debe ridiculizar ni agredir a jóvenes": Iglesia Por su parte, el vocero del Arzobispado de San Luis Potosí, Tomás Cruz Perales, ha expresado que la Iglesia espera que el fenómeno de los Therians sea una “moda pasajera” entre los jóvenes y que quienes se sienten atraídos por esta tendencia puedan eventualmente superarlo con el paso del tiempo. Cruz Perales ha manifestado que, aunque la identidad humana debe ser reivindicada, no se debe ridiculizar ni burlarse de los jóvenes, ni fomentar el bullying o ataques en su contra a través de redes sociales u otros espacios. La Iglesia Católica en la entidad ha insistido en el respeto irrestricto a la dignidad de cada persona, incluso cuando se trate de expresiones que resulten poco comunes o difíciles de comprender. Además la Iglesia ha señalado que, si bien no comparte la ridiculización de estos jóvenes, tampoco deja de lado la reflexión acerca de lo que hay detrás de este fenómeno social, sugiriendo que puede ser un síntoma de otras inquietudes personales o culturales.Influencia cultural y normalizaciónLa exposición constante a contenidos donde aparecen personajes híbridos, mitad humano, mitad animal, en series y plataformas de streaming también contribuye a la normalización de ciertas ideas. En el entorno digital, la repetición convierte lo extraordinario en cotidiano. Sin acompañamiento crítico, especialmente en menores de edad, estos mensajes pueden asumirse sin reflexión. Especialistas insisten en la importancia de la supervisión parental y del diálogo abierto para contextualizar lo que se consume en línea.Sociedad hiperconectada, responsabilidad compartidaEl fenómeno Therian no puede entenderse sin el contexto digital que lo amplifica. Las redes permiten que una identidad minoritaria encuentre eco global en cuestión de horas. Lo que antes era marginal o invisible, hoy puede convertirse en tendencia. Sin embargo, la misma dinámica que visibiliza también expone al juicio público. Convocatorias digitales han derivado en ataques, burlas y amenazas, mostrando el lado más agresivo del ecosistema digital.El fenómeno ilustra cómo las redes no solo informan: también crean espacios donde se consolidan narrativas identitarias. La pertenencia digital puede fortalecer la autoestima, pero también amplificar conductas cuando estas reciben atención masiva. Las redes sociales son hoy una herramienta poderosa de comunicación, información y construcción de identidad. Pero también son espacios donde la desinformación, el juicio colectivo y la polarización encuentran terreno fértil.Cabe destacar que el desafío es social y ético, desarrollar pensamiento crítico, fortalecer la educación digital y recordar que detrás de cada perfil hay personas reales. Sin responsabilidad colectiva, las redes dejan de ser espacios de diálogo y se convierten en escenarios de ruido, confrontación y daño social.