A partir de los 50 años, la pérdida de masa ósea se acelera. Los especialistas coinciden en que el ejercicio es clave, especialmente el entrenamiento de fuerza, combinado con impacto. Junto con una buena alimentación y hábitos saludables, entrenar bien y con técnica no solo no es peligroso, sino que protege los huesos y mejora la calidad de vida.
Objetivo, proteger los huesos
Para poder aprovechar los beneficios asociados es conveniente prestar atención a los consejos de los expertos, ya que, si no se tienen en cuenta, podrían aparecer peligros como lesiones o fracturas.
Ahora bien, el doctor insiste en que “los ejercicios bien hechos, no solo no son peligrosos, sino protectores”, y recuerda que si los riesgos aparecen es porque “se usan cargas excesivas, se realizan movimientos sin técnica, se progresa demasiado rápido o ya existe osteoporosis avanzada sin adaptación de la actividad”.
Por otro lado, uno de los ejercicios de cardio cuya práctica resulta más controvertida a partir de los 50 años, es el running. Muchas personas creen que resulta perjudicial para las articulaciones debido al excesivo y repetitivo impacto. Sin embargo, según el médico, “correr no daña los huesos si no hay patología previa grave. De hecho, continúa, puede ser beneficioso si se adapta la intensidad y el volumen. Ahora bien, no es obligatorio: caminar rápido también aporta beneficios”.
Más beneficios derivados
Aunque el beneficio más conocido sea el aumento o mantenimiento de la masa ósea, existen muchos otros relacionados y que también muy relevantes. Entre ellos, el doctor destaca los siguientes:
Menor riesgo de fracturas.
Mejora de la fuerza y la postura.
Reducción del riesgo de caídas.
Mayor independencia y calidad de vida.
Mejora del equilibrio y la confianza al moverse.