El fármaco experimental es una versión más sensible y avanzada de las terapias CAR-T, tratamientos que ya han transformado el abordaje de leucemias y linfomas.
El jefe del Servicio de Inmunología del Clínic, Manel Juan, aplaude el nuevo estudio, en el que no ha participado. “Es una demostración de concepto muy relevante e impecablemente desarrollada. Se abre una nueva opción terapéutica para combinar con otras y buscar un mejor tratamiento para todos estos tumores”, opina el inmunólogo. Juan califica el estudio de “excelente”, aunque echa de menos un análisis de los posibles efectos adversos en células sanas fuera del tumor. “El trabajo es tan potente porque las posibilidades de usar esta aproximación son clarísimas”, celebra.
El primer paciente tratado con CAR-T en 2010, Bill Ludwig, era un funcionario de prisiones de 65 años que estaba a punto de morir por una leucemia. Ya le habían dado la extremaunción. En el Hospital de la Universidad de Pensilvania, en Estados Unidos, recibió un tratamiento experimental de CAR-T a la desesperada. Tras más de una década sin cáncer, el inmunólogo Carl June declaró a Ludwig “curado”.