Esta prohibición constitucional a los vapeadores sólo quedó en el papel, aseguró Frederico Monteiro, director regional para América y Europa de British American Tobacco (BAT)
Lejos de disminuir los daños a la salud que provoca fumar en México, la prohibición a los vapeadores fracasó, al incentivar mafias y contrabando, ahuyentar inversiones y, por si faltara algo, al consolidar al cigarro regular, acusó Frederico Monteiro, director regional para América y Europa de British American Tobacco (BAT).
Esta prohibición constitucional a los vapeadores sólo quedó en el papel, aseguró el directivo, además de que generó mercado negro y pérdidas fiscales, desincentivó la inversión de empresas del sector y arrebató a los consumidores una opción 95% menos dañina a la salud que el cigarro regular, por carecer de procesos de combustión.
Criticó que las restricciones son tan ineficaces como lo sería querer combatir la obesidad y la diabetes prohibiendo el refresco bajo en calorías.
Agregó que, a poco más de un año de haber entrado en vigor la reforma que prohíbe la producción y distribución de cigarros electrónicos, el mercado de 2.5 millones de usuarios -que está valuado en al menos 40 mil millones de pesos- se encuentra en poder del crimen organizado, que distribuye productos de pésima calidad, sin control sanitario y a la mano de los menores de edad.
"Es una prohibición que no funcionó, en primer lugar, porque hay demanda. Los vapeadores están llegando por contrabando y el Gobierno pierde inversión, recaudación y la posibilidad de ofrecer una alternativa regulada", dijo Monteiro en entrevista.
Como prueba de esto, basta decir que aunque desde enero entró en vigor otra reforma, que castiga con cárcel la fabricación y comercialización de esos productos, Grupo REFORMA ha documentado su venta tanto en Nuevo León como en CDMX.
"Si fuera legal, el Gobierno tendría control de calidad y de los ingredientes. Más allá, tendría inversión de compañías como la nuestra, estaríamos invirtiendo en México en manufactura, distribución, contratando gente, generando empleo y pagando impuestos", destacó Monteiro.
Expuso que otros países primermundistas en Europa y Asia, así como EU y Canadá, por el contrario, permiten los vapeadores con el objetivo de fomentar el abandono gradual del cigarro regular.
Suecia, por ejemplo, se considera una nación prácticamente sin tabaquismo, ya que menos del 5% de su población fuma tabaco, y lo logró permitiendo productos alternativos y clínicamente más seguros que el cigarro regular, refirió el directivo.
La prohibición a los cigarros electrónicos dejó fuera del mercado mexicano dos de tres productos libres de humo de BAT: los vapeadores tradicionales, que calientan humectantes y saborizantes, y los cigarros electrónicos, que calientan tabaco sin quemarlo (como los cigarros regulares). Estos últimos ni siquiera alcanzaron a ser introducidos a los consumidores del País.
En la legislación sólo quedaron permitidas las bolsitas de nicotina, por no involucrar ninguna clase de aparato, batería o vaporización.
Así, lamentó Monteiro, el Gobierno federal perdió oportunidades de inversión directa en manufactura y distribución de los cigarros electrónicos, con su generación de empleos y pago de impuestos correspondientes.
Por ello, sostuvo, BAT sigue dialogando con las Secretarías de Economía y de Salud y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, a fin de revertir las reformas y dar paso a un verdadero abandono del humo del tabaco, tal como sucedió en Suecia y otras naciones que optaron por regular y no por prohibir.