El primer ministro insistió en que no se hará «ningún compromiso en la defensa de la querida patria y Pakistán responderá contundentemente» a toda incursión. «Nuestras fuerzas están equipadas con capacidades profesionales, una formación superior y una estrategia defensiva efectiva para enfrentar cualquier desafío interno o externo», sentenció Sharif. Pakistán declara entrar en «guerra abierta» con Afganistán El ministro de Defensa de Pakistán, Khawaja Asif, también se pronunció en la red social X: «Nuestra paciencia se ha acabado. A partir de ahora, estamos en una guerra abierta entre vosotros y nosotros», escribió dirigiéndose a Afganistán. «Pakistán ha hecho grandes esfuerzos para mantener la normalidad de forma directa y a través de países amigos. Se ha involucrado en una diplomacia de pleno derecho. Pero los talibanes se han convertido en un representante de India», justificó Asif. El Gobierno paquistaní también informó de 27 puestos afganos destruidos y 9 capturados. Horas antes, el Gobierno talibán había dado por terminada su ofensiva contra Pakistán y aseguró haber matado a 55 soldados paquistaníes, además de haber capturado dos bases y 19 puestos a lo largo de la Línea Durand."?????? ??????? ???? ????? ????????? ????? ????? ??? ???? ????? ????? ???? ?? ??? ??? ??? ??? ??? ??????? ?? ?????? ????? ?? ????? ?? ???? ?????? ????? ????"
— Government of Pakistan (@GovtofPakistan) February 27, 2026
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Este enfrentamiento es el resultado de los bombardeos ejecutados por Pakistán la semana pasada, que causaron al menos 17 muertes.
Kabul denunció que las víctimas eran civiles, mientras que Islamabad defendió que se trataba de una operación contra un centenar de insurgentes del grupo Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), que utiliza suelo afgano como base.
Pakistán vive un pico de violencia interna, con ataques armados en las zonas fronterizas con Afganistán que han ido en ascenso desde que los talibanes tomaron Kabul en agosto de 2021.
Islamabad acusa sistemáticamente al régimen afgano de dar refugio a grupos terroristas en su territorio, una acusación que los talibanes rechazan habitualmente mientras denuncian violaciones a su soberanía.