Releer a Taylor Caldwell:

Clave 360°

“El abogado del diablo” y el estado del mundo

Hay libros que envejecen con dignidad. Y hay otros que, con el paso de los años, se vuelven incómodos, más precisos, casi peligrosamente actuales. El abogado del diablo, de Taylor Caldwell —novelista y autora estadounidense—, pertenece sin duda a este segundo grupo. Publicadoen 1952, enun mundo todavía sacudido por las grandes convulsiones del siglo XX, la novela no es solo una obra de ficción política: es una advertencia sobre cómo las sociedades libres pueden transformarse, casi sin notarlo, en sistemas opresivos que conservan las formas de la democracia mientras vacían su contenido.

Releerla hoy no es un ejercicio literario ni una curiosidad histórica. Es, más bien, una forma de mirar con mayor claridad el momento que atravesamos.

Caldwell imagina una América futura gobernada por un régimen que se hace llamar “The Democracy”, pero que en la práctica ha convertido la vida pública y privada en un espacio de control, vigilancia y obediencia. El protagonista, Andrew Durant, representa al ciudadano que despierta cuando ya es evidente que algo esencial se ha perdido: la libertad. No estamos ante una dictadura clásica, reconocible por sus símbolos y su retórica brutal, sino ante algo más sutil y, por eso mismo, más inquietante: un sistema que se legitima mediante procedimientos, discursos técnicos y una burocracia que aparenta normalidad.

La primera gran lección del libro es que la libertad rara vez muere de golpe. No suele desaparecer con un acto espectacular ni con un solo decreto. Muere por acumulación: pequeñas concesiones, excepciones “provisionales”, restricciones “técnicas”, decisiones que parecen menores cuando se toman de manera aislada. Cada paso puede parecer razonable, incluso prudente. Pero el resultado final es un cambio profundo en la naturaleza del régimen político. Cuando alguien quiere darse cuenta, el espacio de derechos ya se ha reducido tanto que recuperar lo perdido se vuelve una tarea casi imposible.

Esta lógica resulta inquietantemente familiar en el mundo contemporáneo. En muchas regiones observamos cómo las instituciones se vuelven más cerradas, más verticales y menos tolerantes al disenso. El lenguaje del poder se llena de tecnicismos, de procedimientos y de justificaciones administrativas que alejan cada vez más la toma de decisiones del ciudadano común. El resultado no suele ser una tiranía declarada, sino algo más ambiguo y, por eso mismo, más difícil de combatir: una democracia formal con un margen cada vez más estrecho para la crítica, la pluralidad y la deliberación real.

Caldwell entendió algo esencial: la opresión moderna no necesita presentarse como opresión. Puede presentarse como gestión, como orden, como simple funcionamiento del sistema. Puede conservar elecciones, parlamentos y tribunales, pero vaciar lentamente su espíritu. Cuando eso ocurre, la resistencia se vuelve más compleja, porque ya no hay un enemigo claramente identificable, sino una red de normas, hábitos y discursos que se presentan como inevitables.

Otro de los ejes centrales de El abogado del diablo es la responsabilidad individual. El régimen que describe la novela no se sostiene solo por quienes concentran el poder, sino también por la pasividad de quienes aceptan, se adaptan o prefieren no mirar demasiado de cerca. Caldwell es contundente en este punto: las sociedades no solo son sometidas desde arriba; también se rinden desde abajo. Se rinden cuando la gente prefiere la comodidad al conflicto, la rutina a la pregunta incómoda, la tranquilidad a la responsabilidad cívica.

Este diagnóstico encaja con una época marcada por el cansancio social y la saturación informativa. Vivimos rodeados de estímulos, noticias y polémicas constantes. En ese ruido permanente, pensar con calma, cuestionar estructuras o sostener posiciones críticas exige un esfuerzo que no todos están dispuestos a hacer. Es más sencillo delegar, desconectarse o aceptar que “así funcionan las cosas”. Pero esa renuncia silenciosa es precisamente el terreno fértil donde los sistemas se vuelven cada vez más rígidos y menos controlables por los ciudadanos.

Andrew Durant no es un héroe épico en el sentido clásico. No promete soluciones fáciles ni ofrece un camino cómodo. Su conflicto es, sobre todo, moral: ¿vale la pena perder estatus, seguridad personal y aceptación social por defender principios que parecen abstractos hasta que ya no existen? Esa pregunta atraviesa toda la novela y, en realidad, atraviesa también a nuestras sociedades actuales. ¿Qué estamos dispuestos a sacrificar para conservar la libertad? ¿Y qué estamos dispuestos a sacrificar de la libertad para evitar incomodidades?

El mundo de hoy ofrece numerosos ejemplos de democracias que se han ido volviendo más burocráticas, más cerradas y menos abiertas al cuestionamiento. No siempre se trata de cambios espectaculares; muchas veces son ajustes graduales, reformas técnicas, reinterpretaciones legales. Pero el efecto acumulativo es el mismo que Caldwell describió con lucidez: un desplazamiento lento desde una cultura de ciudadanos hacia una cultura de administrados.

Releer a Taylor Caldwell hoy es recordar que la libertad no es un estado natural ni un logro definitivo. Es una construcción frágil que exige vigilancia, incomodidad y responsabilidad. El abogado del diablo no ofrece consuelo ni recetas fáciles. Ofrece algo más incómodo: una advertencia.

Porque las libertades rara vez son arrebatadas de un día para otro. Casi siempre son entregadas, poco a poco, por sociedades que se cansan de defenderlas. Y esa es, quizá, la pregunta más urgente de nuestro tiempo: cuando dentro de algunos años miremos hacia atrás, ¿diremos que supimos ver lo que estaba ocurriendo… o que también nosotros preferimos no darnos cuenta?

La historia es implacable con las generaciones que confunden estabilidad con resignación y orden con silencio. Si algo nos enseña Caldwell es que la libertad no se pierde por sorpresa: se pierde por descuido. Y cuando eso ocurre, ya no hay discursos ni procedimientos que puedan devolverla con facilidad.

 

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