"El diseño urbano participativo surge como una respuesta a los modelos tradicionales de planeación, con el objetivo de incorporar de manera activa a la comunidad en la toma de decisiones sobre el desarrollo de las ciudades. Sus antecedentes se remontan a las décadas de 1960 y 1970, en un contexto marcado por movimientos sociales y urbanos que cuestionaban los enfoques centralizados y excluyentes de la planificación urbana", señaló Javier Ernesto Flores Navarro, titular del Instituto Municipal de Planeación (Implan).
Destacó que, "entre los principales hitos que impulsaron este enfoque destacan el movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos durante la década de 1960, que promovió una mayor participación de comunidades históricamente marginadas en los procesos de decisión".
Historia de los proyectos urbanos
Flores Navarro indicó que, "la creación del Community Action Program en 1964, orientado a involucrar a la ciudadanía en proyectos urbanos, y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, celebrada en Estocolmo en 1972, que subrayó la relevancia de la participación comunitaria en la gestión del entorno urbano. Una figura clave en el desarrollo del pensamiento participativo fue Jane Jacobs, urbanista y activista cuya obra Muerte y Vida de las Grandes Ciudades, en 1961, transformó la comprensión del funcionamiento urbano".
Así lo dijo: "El diseño urbano participativo surge como una respuesta a los modelos tradicionales de planeación, con el objetivo de incorporar de manera activa a la comunidad en la toma de decisiones sobre el desarrollo de las ciudades"
Continuó señalando que, "sus aportaciones enfatizan la importancia de la diversidad de usos, la preservación de los barrios existentes, la crítica a la planificación urbana modernista y el papel central de la ciudadanía en la construcción de la ciudad. A partir de las décadas de 1980 y 1990, el diseño urbano participativo adquirió mayor reconocimiento institucional mediante la creación de organismos, programas y metodologías orientadas a fortalecer la colaboración entre actores públicos, privados y sociales".
Enfoques desarrollo
El funcionario municipal indicó que, "entre los principales enfoques de desarrollo se encuentran el diseño participativo, la planificación colaborativa y el presupuesto participativo, los cuales buscan integrar distintas perspectivas en los procesos de planeación urbana. En años recientes, en México, las reformas normativas en materia de ordenamiento territorial y desarrollo urbano han incorporado la participación ciudadana como un elemento fundamental y en muchos casos obligatorio".
Explicó que "instrumentos como la Ley de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano del Estado, así como la Ley de Consulta Indígena para el Estado y municipios de San Luis Potosí establecen la obligación de garantizar procesos de consulta, especialmente cuando las decisiones pueden afectar el uso del suelo, los recursos naturales o los derechos de comunidades indígenas y afrodescendientes. Desde esta perspectiva se reconoce que quienes habitan la ciudad poseen un conocimiento profundo de su entorno, ya que lo experimentan cotidianamente a través de interacción comunitaria y se generan vínculos diagnósticos y acciones orientadas a mejorar las condiciones de vida y a potenciar las capacidades locales".
Espacios acordes a necesidades de la población
Flores Navarro mencionó que, "el diseño urbano participativo resulta relevante por múltiples razones. Contribuye a mejorar la calidad de vida al generar espacios acordes a las necesidades reales de la población, fortalece el sentido de apropiación y cuidado del entorno, reduce conflictos al identificar problemáticas de manera temprana, promueve la inclusión y la equidad al dar voz a diversos grupos sociales, favorece la sostenibilidad de las intervenciones, optimiza el uso de recursos y fomenta la innovación mediante la integración de conocimientos locales y técnicos".
Además mencionó que "en estos procesos intervienen diversos actores, entre ellos la comunidad local, líderes comunitarios, autoridades gubernamentales, profesionales del diseño y la planificación urbana, desarrolladores, organizaciones de la sociedad civil, instituciones educativas y grupos de intereses específicos como personas con discapacidad, comunidades indígenas, mujeres y minorías étnicas".
Participación equilibrada
Por otro lado, apuntó, "que la participación equilibrada de estos sectores en esencia para lograr procesos verdaderamente inclusivos y representativos. Los participantes pueden asumir distintos roles, como la identificación de necesidades y oportunidades, la generación de propuestas, la evaluación y priorización de alternativas, así como la implementación y el seguimiento de las acciones acordadas. Para ello se emplean diversas técnicas participativas, entre las que destacan los talleres de codiseño, encuestas y entrevistas, mapas mentales, juegos de roles, prototipos, caminatas urbanas, grupos focales y el presupuesto participativo".
Para concluir señaló, "que en síntesis, el diseño urbano participativo permite desarrollar espacios públicos más funcionales, pertinentes y sostenibles, alineados con las necesidades reales de la población y construidos a partir de una visión colectiva de la ciudad, fortaleciendo así la corresponsabilidad entre autoridades y ciudadanía".