De Tapalpa a Masaryk

Desde el Segundo Piso

Hay momentos en que un operativo deja de ser nota roja y se convierte en radiografía del Estado. Lo del domingo fue uno de ellos.

La escena fue contundente, inteligencia compartida, fuerzas federales desplegadas y, detrás del telón, la cooperación abierta con Estados Unidos a través de la Joint Interagency Task Force-Counter Cartels (JITF-CC). No es un dato menor. Washington no mueve piezas militares por cortesía. Lo hace cuando sus intereses están en juego. Y hoy el fentanilo, que genera más de 100 mil muertes por sobredosis anuales en EE.UU., según los CDC, es una prioridad de seguridad nacional.

Que el embajador Ronald Johnson haya reconocido públicamente la operación habla de coordinación real. Durante años la relación fue ambigua, llena de discursos soberanistas y cooperación discreta. Hoy la presión es distinta. El narcotráfico dejó de ser un problema “mexicano” para convertirse en variable geopolítica hemisférica.

Pero no nos engañemos, el CJNG no es solo una banda armada. Es una empresa criminal transnacional. Tiene presencia en decenas de países, controla rutas, importa precursores químicos desde Asia, opera puertos estratégicos y diversifica negocios ilegales. Funciona con lógica corporativa, descentraliza células, terceriza violencia, protege activos.

Y como toda corporación que quiere estabilidad, invierte en relaciones públicas…locales.

Era del dominio público y cuando digo público no exagero, que el hoy finado  “Mencho” frecuentaba Tapalpa. Se comentaba en Jalisco, lo sabían periodistas, lo intuían autoridades, lo repetía la conversación política. Tapalpa, destino turístico, paisaje de postal, terminó convertido en un símbolo incómodo, el jefe criminal más buscado moviéndose en una zona, que no era precisamente un escondite perdido en la sierra.

La pregunta no es cómo lo localizaron ahora. La pregunta es por qué durante tanto tiempo pudo estar ahí.

La respuesta pasa por la captura de autoridades locales. En semanas recientes vimos detenciones de alcaldes señalados por vínculos con estructuras criminales. El caso del edil de Tequila no es aislado. Es parte de un patrón, financiamiento de campañas, control de policías locales, protección territorial. El crimen organizado entendió hace tiempo que es más barato cooptar una alcaldía que sitiar una ciudad.

Cuando el municipio cae, cae la primera línea del Estado. Y entonces el grupo criminal no necesita esconderse,si administra el territorio.

México cerró 2025 con más de 20 mil homicidios dolosos, según INEGI. No es una cifra abstracta; es la suma de territorios donde la autoridad fue rebasada o absorbida. El CJNG creció así, combinando violencia espectacular con acuerdos silenciosos.

Por eso la cooperación con Estados Unidos es relevante, pero insuficiente. La inteligencia extranjera puede ubicar objetivos, rastrear transferencias, monitorear rutas. Pero solo México puede limpiar sus estructuras locales. Solo México puede investigar patrimonios, auditar presupuestos municipales, procesar a funcionarios coludidos sin titubeos.

Si no se actúa contra alcaldes, directores de seguridad pública y operadores políticos que facilitaron esta expansión, el golpe será apenas táctico. Las corporaciones sobreviven a sus líderes. Cambian de dirección, reacomodan mandos y continúan.

Tapalpa representa esa tolerancia que se volvió costumbre. Masaryk, símbolo del capital y la sofisticación financiera, recuerda dónde termina lavándose buena parte de lo que se produce en la periferia violenta. Entre ambos puntos hay una ruta que conecta corrupción, dinero y poder.

Lo del domingo puede marcar un antes y un después. O puede ser otro episodio que celebraremos unos días antes de volver a la normalidad del miedo.

La diferencia está en lo que venga ahora.Si el Estado mexicano decide acompañar la cooperación binacional con una depuración real de autoridades locales, si se investigan redes políticas y financieras con la misma energía con la que se ejecutó el operativo, entonces estaremos ante un punto de inflexión.

Si no, solo habremos cambiado un nombre en la estructura.Y el país ya no está para simulaciones.Porque como advirtió Octavio Paz, “la corrupción es la forma moderna de la tiranía”. Y frente a ella, no basta con derribar a un hombre; hay que desmontar el andamiaje que la sostiene.

 

Autor: Ricardo Heredia Duarte

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