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Entre prisas y ceniza: el centro de Aguascalientes se detiene por un momento

Aguascalientes, AGS; El centro de Aguascalientes amaneció distinto este miércoles 18 de febrero. No por el tráfico ni por el ruido habitual de los camiones, sino por las filas que comenzaron a formarse desde temprano afuera de la Catedral Basílica de Nuestra Señora de la Asunción y del Templo de Nuestra Señora del Rosario, mejor conocido como La Merced. Rostros serios, algunos somnolientos, otros decididos, esperaban su turno para recibir una pequeña cruz de ceniza en la frente.   Había oficinistas que aprovecharon antes de entrar a trabajar, estudiantes con uniforme y mochila al hombro, abuelitas tomadas del brazo de sus hijas. “Polvo eres y en polvo te convertirás”, se escuchaba una y otra vez dentro de los templos, mientras el murmullo de las oraciones se mezclaba con el eco de las bancas y el olor tenue a incienso.   Afuera, la escena era otra pero igual de simbólica: personas saliendo con la cruz marcada en la frente caminaban por la Plaza de la Patria, entre vendedores, turistas y quienes apenas comenzaban su jornada sin detenerse. Algunos se santiguaban antes de cruzar la calle; otros, discretamente, se acomodaban el cabello intentando que la ceniza no se corriera. Pero nadie parecía indiferente.   El Miércoles de Ceniza no es sólo el inicio de la Cuaresma; en el corazón de la ciudad se siente como una pausa colectiva. Un recordatorio silencioso en medio del ritmo acelerado. Por unas horas, el centro no fue sólo comercio y trámites: fue introspección, tradición y memoria compartida.   Y así, entre campanadas y pasos apurados, Aguascalientes volvió a marcar su calendario con ceniza.
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