Neurodivergencia en los libros de texto

Opinión

Los libros de texto reflejan la época en que se escriben.

Cada generación decide qué valores transmitir, qué figuras visibilizar, qué temas considerar fundamentales para la formación de niñas y niños. Los contenidos evolucionan porque la sociedad evoluciona. Y eso, en principio, es saludable.

En los últimos días se ha hablado de nuevas incorporaciones en los materiales educativos oficiales. Cuando discutimos qué debe enseñarse en las aulas, en realidad estamos preguntándonos algo más profundo: ¿qué tipo de sociedad queremos construir?

Si hablamos de inclusión, vale la pena ampliar la conversación.

En cada salón de clases del país hay niños que procesan el mundo de manera distinta. Algunos regulan su atención con dificultad. Otros necesitan estructuras claras para sentirse seguros. Algunos aprenden mejor en movimiento. Otros requieren silencio y anticipación.

Hablamos de TDAH.

Hablamos de Trastorno del Espectro Autista.

Hablamos de neurodivergencia.

Sin embargo, estos temas casi no aparecen explicados para los propios niños en los libros escolares.

Y aquí surge una pregunta sencilla pero importante:

¿Cómo puede un grupo comprender al compañero que es diferente si nadie le ha enseñado qué significa esa diferencia?

Muchos niños con TDAH son etiquetados como inquietos o problemáticos.

Muchos niños con TEA son percibidos como aislados o extraños.

La ignorancia genera burla.

La comprensión genera empatía.

Incluir un apartado sencillo, claro y adaptado a la edad sobre diversidad cerebral no sería un gesto ideológico, sino pedagógico. Bastaría explicar, con lenguaje accesible, que no todos los cerebros funcionan igual. Que algunos necesitan moverse más. Que otros requieren rutina. Que cada compañero merece respeto.

No se trata de medicalizar la infancia.

Se trata de educar en convivencia real.

En Formación Cívica, Ciencias Naturales o incluso en proyectos transversales, podría incorporarse un capítulo breve sobre:

* Diferentes formas de aprender.

* Qué significa la palabra neurodiversidad.

* Cómo apoyar a un compañero que se distrae o se angustia.

* Por qué las diferencias no son defectos.

La inclusión no empieza cuando un niño con diagnóstico entra al aula.

Empieza cuando el grupo entiende lo que significa convivir con alguien diferente.

Quizá uno de los mayores desafíos de nuestra educación no sea decidir qué temas ideológicos deben incluirse o excluirse, sino preguntarnos si estamos preparando a las nuevas generaciones para comprender la diversidad que ya existe en sus propios salones.

Porque en cada grupo escolar hay al menos un niño que lucha en silencio con su atención.

En cada grupo hay alguien que percibe el mundo con una intensidad distinta.

Y si educar es formar ciudadanos capaces de convivir, entonces enseñar sobre la diversidad de la mente no es opcional. Es necesario.

La inclusión auténtica no consiste únicamente en representación simbólica.

Consiste en comprensión cotidiana.

Tal vez el siguiente paso en la evolución de nuestros libros de texto sea enseñar, desde la infancia, que hay muchas maneras legítimas de pensar, aprender y estar en el mundo.

Y que todas merecen respeto.

— Dr. José Mauricio López López

Psicólogo Clínico | Doctor en Educación

Especialista en Psicoanálisis del Desarrollo y Neurodivergencia

https://www.facebook.com/PsicMauricioLopez/

OTRAS NOTAS