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SanArte: Crianza

En la tierna infancia absorbemos al mundo hasta la me?dula de la psiquis y he de alli? que creamos a nivel inconsciente, nuestro destino a partir de reacciones, mirada, elecciones y sobre todo desde un sistema nervioso que es el timo?n de nuestra existencia terrenal.   Cuando tenemos la fortuna de haber experimentado un apego seguro, es decir, haber sido colmados en nuestras necesidades, desde las biolo?gicas, pasando por las emocionales, intelectuales, creativas y espirituales por nuestrosPadres o cuidadores, es casi seguro que vamos a relacionarnos con seguridad, autonomi?a, confianza y a poseer el conocimiento y discernimiento para poder defendernos, poner li?mites, elegir y abrir el corazo?n a personas confiables, pero si el sistema de apego se distorsiona, es decir, si Mama? o Papa? no son un lugar seguro, alguien a quien poder acudir cuando el miedo llega, el peligro acecha o no sabemos au?n como regular nuestras emociones, entonces puede surgir una sed inmensa de necesidad de consuelo y proteccio?n y volvernos tremenda-mente inseguros y necesitados de mirada, de una mirada que abraza, consuela, da proteccio?n y seguridad y entonces, es muy posible que la busquemos posteriormente, en la adultez en la pareja, amistades o representantes de la autoridad y por supuesto, todo esto sin e?xito alguno, pues la ansiedad nos lleva indudablemente a relacionarnos desde un lugar no adulto.   El apego ansioso, como lo dice su nombre, nos mantiene en estre?s, en miedo al abandono, a la pe?rdida, a la falta. Por otro lado, el apego evitativo consiste en habitar en una preferencia inconsciente de no vincularnos, de vivir una falsa creencia de omnipotente “autonomi?a”, es decir, de la proteccio?n inminente de necesitar al otro, cuando claramente somos mami?feros y todos necesitamos de todos.   Si volteamos a nuestro alrededor nos podemos dar cuenta de la infinidad de personas que crearon los objetos con los que trabajamos, trajeron la comida a nuestra mesa, inventaron los utensilios de los que nos servimos y estamos rodeados y somos beneficiados por servicios de otros seres humanos, asi? que es una falacia imaginar tal desconexio?n por proteccio?n.   Pero la persona con apego evitativo, huye, corre, se escapa de la intimidad, porque tiene integrada en su psiquis la pregunta: “¿Para que? me apego si no obtengo mirada? Por ende, es importante saber, que el apego se sana con apego, con relaciones en donde podemos vivir reciprocidad y presencia. Un ejemplo muy cotidiano de esto, es el amor que se experimenta con los animales no humanos, es decir nuestra familia de otras especies, pues a falta de ego de su parte, el amor fluye desde la incondicionalidad, sin mente y con mucho corazo?n.   O bien con personas disponibles, presentes y saludables psi?quicamente, pero para ello primero necesitamos sanar nuestras profundas heridas y para lograr eso, hay que conocer nuestro estilo de crianza. Si nuestros padres o cuidadores fueron muy autoritarios, es decir faltos de empati?a y conexio?n emocional y controlaron a trave?s de reglas estrictas y ri?gidas, sin ningu?n tipo de calidez, compasio?n y acompan?amiento sensible, es seguro que esas personas en la adultez vivan asustadas, sean obedientes desde la ceguera y sumisio?n o, todo lo contrario, rebeldes y reactivos. Su autoestima seguramente sera? muy deplorable y es posible que vivan tristes y con dificultades para desarrollarse en vi?nculos sociales.   Si todo lo contrario fueron permisivos, sobreprotectores y sin ningu?n tipo de reglas protectoras o li?mites, las personas en la adultez pueden sufrir de adicciones, impulsividad, rebeldi?a to?xica, agresividad exacerbada o violencia y padecer mucha dificultad para autorregularse, imponerse a si? mismos(as) li?mites saludables, a tener miedo a la vida, a confrontar con e?xito situaciones adversas y a experimentar un seguro sufrimiento en las relaciones interpersonales.   Si los Padres o cuidadores, no desarrollaron en si? mismos el a?rea racional y emocional para paternar y maternar, entonces sera?n negligentes con sus hijos, es decir, sin reglas, li?mites y proteccio?n y tampoco compasio?n, acompan?amiento emocional, empati?a y conexio?n.Esos(as) nin?os(as) crecera?n en un abandono profundo y con una gran posibilidad de padecer enfermedades, fi?sicas, energe?ticas, emocionales, mentales o espirituales.   Crecer sin reglas, sin gui?a y contencio?n yaparte, sin carin?o, consuelo, nutricio?n emocional y comprensio?n, rompe el Alma. La persona se queda en el aire, sin poder enraizar y sin confianza para cocrear un hermoso destino en su estadía en la tierra. Finalmente, los Padres o cuidadores(as) democra?ticos, son aquellos que equilibran la conexio?n empa?tica, son carin?osos, se comunican abiertamente con sus hijos y establecen normas justas y claras.   Estas personas crecera?n con autoestima, sabra?n cuidarse, relacionarse, autogestionarse, relacionarse y autorregularse con e?xito. Recordemos que los estilos de crianza se heredan y depende de muchas circunstancias subjetivas que cambiemos el rumbo y sanemos el tipo de conexio?n gui?a y apego para los que vienen despue?s de nosotros, pero lo que hoy nos compete en esta reflexio?n, es que se puede a trave?s de saber co?mo fuimos criados, conocer las heridas y las faltas en las que podemos trabajar y de esa manera, aprender a desarrollar un apego saludable que nos lleve a vivir nuestra vida con compasio?n, amor, orden, equilibrio y conciencia.   Yo deseo para ti, que sepas crear en tu interior arquetipos parentales que colmen a tu nin?o(a) interna, de un amor tan grande, como lo que tu Alma luminosa significa para esta tierra.Gracias por caminar juntos.   Tu terapeuta.

Claudia GuadalupeMarti?nez Jasso               

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