La problemática del agua en San Luis Potosí, se agudiza y agoniza lentamente, el organismo Intermunicipal de agua Interapas con más de 30 años de trayectoria, va dejando un legado que para los próximos años será todavía más difícil de resolver.
El Interapas nació bajo el Decreto 642 del Congreso del Estado, emitido el 5 de agosto de 1996 como una solución institucional para unificar el servicio de una zona conurbada que crecía con rapidez.
Desde entonces el organismo fusionó la administración del agua de tres municipios, San Luis Potosí, Soledad de Graciano Sánchez y Cerro de San Pedro. Se diseñó como un organismo descentralizado con un Consejo de Administración donde participan los tres alcaldes y representantes de la sociedad civil.
Sin embargo al paso del tiempo y a casi 30 años de su creación, el organismo pasó de la modernización a la crisis estructural.
A inicios del año 2000 su infraestructura se expandió y se consolidaron más de 160 pozos de agua. El Realito la gran apuesta que apoyaría a dejar de extraer agua del acuífero y que inició operaciones en 2015, ha sido al contrario un gran dolor de cabeza por sus constantes fallas en el ducto que han dejado a cientos de potosinos sin agua por largos periodos en la última década.
En los últimos dos años una crisis hídrica azotó a la capital potosina, el agotamiento de las presas y el colapso de El Realito obligaron al organismo implementar el llamado ‘Plan Emergente’, lo que reactivó los pozos antiguos y se inició con la distribución de agua a través de pipas. Este ‘Plan Emergente’ ha sido un paliativo como una ‘aspirina’ para el gran dolor de cabeza que causa el conflicto de la falta de agua, por fallas en la red, por sequía, por lo que sea que esté afectando la distribución correcta del vital líquido que además, llega solo a algunos sectores de la ciudad con mala calidad de agua, reflejando que la red de monitoreo en San Luis Potosí, ha quedado obsoleta.
Aunado a ello, una cartera vencida y grandes deudores institucionales que rondan los millones de pesos en falta de pagos, afectan la disciplina financiera de un organismo que de a poco y visiblemente se vuelve ineficiente y con un futuro incierto.
Más de dos mil tomas clandestinas que no son sancionadas y que podrían considerarse ‘huachicoleo’ en fraccionamientos y colonias no reguladas, roban el agua de colonias a las que sí les llega un recibo que es puntualmente pagado pero que no es reflejado en la distribución de la red de agua potable, pues carecen de agua. Y el robo de agua no es sólo en las colonias, sino también a través de pipas que circulan por la ciudad y que se abastecen de pozos clandestinos.
En sus 30 años en el organismo de agua han pasado más de una decena de titulares, la rotación ha sido alta. Han pasado figuras como Ricardo Purata, Enrique Torres, José Antonio Lugo Álvarez y recientemente, Jorge Daniel Hernández Delgadillo, quien renunció a inicios de enero de 2026 quedando como encargado de despacho Arturo Jaime Núñez que ha sido criticado al no cumplir con el perfil técnico que requiere un organismo responsable de garantizar el acceso al agua potable en la Zona Metropolitana.
La solución, sería redefinir la administración de agua con sentido intermunicipal, sin embargo y contrario a ello se ha implementado una iniciativa que propone la desaparición de Interapas y despojar de su facultad a los municipios de la toma de decisiones y la administración del servicio de agua para cederle el derecho a la Comisión Estatal del Agua, acción que va en proceso.
Soledad es uno de los municipios que está decidido a irse y ya opera con sus propias pipas y atención ciudadana en muchos casos; la separación legal parece inminente para el primer trimestre de este año. El Cabildo de Soledad deberá presentar ante el Congreso la iniciativa formal para modificar el decreto de creación del Interapas. Si el Congreso lo aprueba, comenzará la entrega-recepción de pozos y oficinas, lo que marcaría el fin de una era de 30 años de gestión compartida.
Mientras tanto, si bien es importante un nombramiento profesional y con conocimiento de la problemática, urge implementar una política integral que contemple la modernización de redes de distribución que ayuden a aminorar las fugas de agua, el correcto tratamiento de las aguas residuales, el combate al huachicoleo o la cartera vencida de imponentes deudores, pero sobretodo la participación de la ciudadanía en la toma de decisiones, pues el problema del organismo no es sólo financiero sino también operativo y de falta de decisiones que ponen al agua como privilegio de unos y problema de otros que afectados por el huachicoleo de pozos, hace que de gota en gota el agua se agota.