Desde el Lunar Azul
Buen día, estimados lectores. Iniciamos la semana del amor, por aquello del 14 de febrero y también del mensaje global que dejó el conejo malo ante casi 145 millones de espectadores en el medio tiempo del aburridísimo Super Bowl. Un partido tan emocionante como un Necaxa vs. Juárez en domingo a las 12. Pero mire usted: el “choose love” estampado en los cascos pudo más, al menos por un día, que el discurso del odio y las redadas del ICE. Algo es algo.
Aterrizando en nuestras siempre agitadas y cachondas aguas locales: el sábado pasado Aguascalientes fue sede de un foro sobre el agua en el lobby del Congreso del Estado, convocado por el diputade que no ve pero sí siente, don Nepo Alférez. Hay que decirlo: el evento estuvo concurrido, se dio voz al público y se plantearon inquietudes que, ojalá, no terminen archivadas junto a los buenos propósitos.
La estrella fue el diputado Alfonso Ramírez Cuéllar, a quien se le ubica como uno de los perfiles más cercanos a la presidenta Claudia Sheinbaum. En su intervención soltó datos relevantes: la alarmante cantidad de pozos irregulares y el nada honroso lugar de Aguascalientes entre los estados con más anomalías en la materia. Prometió un segundo foro y “poner orden”. Veremos si no acaba como las auditorías de la ASF o como el cínico sistema estatal anticorrupción: costoso, inútil y experto en esconder la basura bajo el tapete de los tecnicismos.
Horas antes, Ramírez Cuéllar ofreció una rueda de prensa junto a la senadora Nora Ruvalcaba. Ahí delineó lo que parece el esqueleto de la reforma electoral soñada en Palacio Nacional: desaparecer OPLES y tribunales electorales locales, reducir el financiamiento a partidos y dejar prerrogativas federales solo en tiempos electorales. Fue enfático al defender la autonomía del INE y aseguró que “nunca más” el gobierno organizará elecciones. Habría que preguntarle a Bartlett o a Pablo Gómez, solo para despejar nostalgias de caídas del sistema.
También habló de una supuesta voluntad real para que la fiscalización de los recursos públicos funcione ahora sí, con relevo en la Auditoría Superior y cambios de fondo. A ver. Reporteros insistieron en que se deslindara del triste personaje conocido como “Chucho el Roto”, morenista de día y paseado por los azules de noche. El diputado, con oficio, toreó el tema con frases de unidad y trabajo. “Los clanes no dejan crecer al movimiento”, diría don Teofilito… y no le falta razón.
Después vino un evento más pequeño, en un hotel del sur de la ciudad. Abrió la senadora Guadalupe Chavira con un discurso largo, épico y profundamente cuatrotero, quizá sin advertir que el foro estaba más cargado hacia la iniciativa privada. La incomodidad fue evidente. Luego habló Nora Ruvalcaba y un joven activista: breves, correctos. Morena sigue batallando para dialogar fuera de su propio fandom.
Cerró nuevamente Ramírez Cuéllar, bajando el mensaje sobre energía, inversión y la intención de que la IP se sume a la reactivación económica. Prometió reformas y certezas jurídicas. Entre líneas, dejó claro que el nuevo gobierno no pretende satanizar todo lo que no venga del “pueblo bueno”. Mensaje necesario, aunque aún frágil.
En términos rancheros, soltó una frase que describe bien a Morena: en 2018 fue un “río crecido” que arrastró de todo. Hoy —con detenciones, escándalos y alcaldes incómodos— quizá las aguas empiecen a calmarse y a limpiarse. Ojalá. Porque el lodazal de autoridades coludidas con el crimen organizado no se limpia con discursos.
Y mientras tanto, aquí, por más que lo tapen, el sistema estatal anticorrupción ya es una vergüenza. El Comité de Participación Ciudadana, ese que presume instituciones “de prestigio”, salió con acusaciones de filtraciones y falta de probidad interna. La fiscalía anticorrupción es una entelequia: si usted sabe quién es el titular o qué ha hecho, avise.
Órganos internos de control inoperantes, contralorías en campaña permanente, fiscalías escondidas en tecnicismos y una transparencia cada vez más opaca en todos los niveles de gobierno. Con este bodrio, ¿todavía se atreven a pedir más presupuesto? Urge reordenar (de verdad) este sistema fallido. Es una vergüenza para el gobierno actual.
PD: Next, al cajón del recuerdo… en espera de la negociación política.
¿Es pregunta?
Aquí dejo esta roca.
Empújela usted.
Yo vuelvo. Como siempre.