Nicaragua es el escenario donde nacen productos formidables como el café. Para adentrarse en los aromas y sabores que definen este grano, te invitamos a conocer su zona cafetalera. ¿Te unes a la exploración de la Ruta del café en Nicaragua?
¿Qué hace especial al café de Nicaragua? Aromas, sabores e historias
La exploración de la Ruta del café en Nicaragua continúa al indagar las razones que convierten cada taza en un momento de estímulo y conexión con el entorno natural. El café de altura nicaragüense se cultiva a más de mil metros sobre el nivel del mar y se distingue por su complejidad aromática, con notas frutales y achocolatadas. Su calidad ha sido reconocida a nivel internacional, con presencia en competencias como los Global Coffee Awards 2025.
Al formar parte de la cultura culinaria del país, el recorrido por esta ruta se complementa con la degustación de platillos a base de maíz, frijoles, quesos artesanales, rosquillas, nacatamales y recetas tradicionales que enriquecen la experiencia.
¿Qué hace especial al café de Nicaragua? Aromas, sabores e historias
La exploración de la Ruta del café en Nicaragua continúa al indagar las razones que convierten cada taza en un momento de estímulo y conexión con el entorno natural. El café de altura nicaragüense se cultiva a más de mil metros sobre el nivel del mar y se distingue por su complejidad aromática, con notas frutales y achocolatadas. Su calidad ha sido reconocida a nivel internacional, con presencia en competencias como los Global Coffee Awards 2025.
Al formar parte de la cultura culinaria del país, el recorrido por esta ruta se complementa con la degustación de platillos a base de maíz, frijoles, quesos artesanales, rosquillas, nacatamales y recetas tradicionales que enriquecen la experiencia.
En Jinotega, La Bastilla Estate se presenta como otra finca donde se puede experimentar la Ruta del café de Nicaragua. Esta histórica hacienda combina la producción de café de especialidad con alojamiento rural con recorridos guiados por cafetales y senderos naturales. La experiencia de montaña se fortalece con gastronomía local, pues es posible “meterse en la cocina” y aprender cómo palmear una tradicional tortilla de maíz para luego disfrutarla con un trozo de cuajada (tipo de queso fresco) acompañado de un sorbo de cafecito.