Entre 2020 y 2026, al menos 35 alcaldes y cientos de funcionarios municipales han sido detenidos o vinculados a proceso por presuntos nexos con el crimen organizado en México, de acuerdo con una revisión publicada por La Razón. El fenómeno, que se extiende desde Chiapas hasta Jalisco, exhibe una estrategia sistemática de los cárteles para infiltrarse en los gobiernos locales y utilizarlos como plataformas de control territorial, extorsión y desapariciones.
Los estados con mayor número de casos documentados son Michoacán, Veracruz, Jalisco, Chiapas y el Estado de México, donde autoridades electas han operado bajo la sombra —o en abierta complicidad— con grupos como el Cártel Jalisco Nueva Generación, La Familia Michoacana y el Cártel Chiapas-Guatemala.
Uno de los hechos más recientes es la detención de Diego Rivera Navarro, alcalde de Tequila, Jalisco, por extorsión y presuntos vínculos con el CJNG. En esa misma entidad, en mayo de 2025 fue arrestado el alcalde de Teuchitlán tras el hallazgo del Rancho Izaguirre, un centro de adiestramiento criminal. La Fiscalía General de la República documentó que el edil facilitó protección y logística a la organización delictiva.
En Chiapas, al menos tres alcaldes en funciones han sido detenidos desde 2025. Michoacán concentra uno de los panoramas más alarmantes: un informe de la Secretaría de la Defensa Nacional reveló en 2021 que 29 alcaldes recién electos tenían señalamientos por vínculos criminales. En el Estado de México, la llamada “Operación Enjambre” destapó redes de corrupción que derivaron en sentencias y detenciones de autoridades municipales.
Especialistas advierten que esta captura del poder local busca garantizar impunidad, desviar recursos públicos y controlar áreas clave como tesorerías y obras públicas. Además, subrayan que la centralización federal ha debilitado a los municipios, convirtiéndolos en el eslabón más vulnerable frente a organizaciones que operan con lógica territorial y visión de largo plazo. En ese vacío institucional, el crimen organizado ha encontrado terreno fértil para cooptar autoridades y disputar el control del espacio público.