Por eso no quiere

Libertad de opinión

Conforme se destapan más casos de abuso y corrupción, queda cada vez más claro por qué el rector de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, Alejandro Zermeño, se opone a piedra y lodo a que la máxima casa de estudios sea auditada en el manejo de sus recursos propios por el Instituto de Fiscalización Superior del Estado.

¿Qué pensarán los padres de familia y los estudiantes que hacen un enorme esfuerzo económico para pagar sus inscripciones año con año cuando se enteran de los malos manejos de ese dinero? ¿Quién responde por esos recursos y quién asume la responsabilidad real de este desfalco, disfrazado de compras administrativas y trámites internos?.

Diputado fichita
Vivimos en un país donde ya nada sorprende y cualquier irregularidad pasa como anécdota menor. Parece que el nuevo requisito no escrito para ser político es contar con antecedentes penales, y el caso de Leonardo Almaguer Castañeda, del Partido del Trabajo, diputado local de mayoría relativa por el distrito 13, es un ejemplo de manual.

De acuerdo con los expedientes, Almaguer Castañeda ingresó al Reclusorio Preventivo del Estado de Jalisco, en Puente Grande, el 5 de septiembre de 2004, tras ser detenido junto con otras cinco personas que integraban una banda dedicada al robo de camiones repartidores de cerveza.

La legislación electoral de Jalisco establece como requisito de elegibilidad no contar con antecedentes penales. Aun así, el diputado lleva ya un año y tres meses en el cargo. Existen pruebas de que fue detenido y sentenciado por delincuencia organizada. Pagó 10 mil pesos para purgar su condena fuera del reclusorio. La pregunta no es qué hizo, sino cómo, pese a todo, obtuvo la candidatura.

Una partidocracia corrupta sin parangón. Hoy hay un escándalo y mañana otro mayor. Así, el de la próxima semana borra al anterior y el crimen se vuelve costumbre, rutina, paisaje. Y nosotros como sociedad, lamentablemente aprendemos a no sorprendernos.

¿Quién cederá?
Las cúpulas nacionales ya anunciaron que irán en alianza para las elecciones federales, con la firme intención de mantener la mayoría en el Congreso de la Unión, que de unión tiene poco y de reparto mucho. En San Luis Potosí, mientras tanto, ambos partidos se encuentran en un elegante pero áspero regateo para ver quién lleva la mano rumbo a la gubernatura.

Aparecieron muy sonrientes el mandatario estatal Ricardo Gallardo y Rita Ozalia Rodríguez, jerarca de Morena. Sonrisas amplias, acuerdos opacos. En mi humilde opinión, si Rosa Icela Rodríguez, actual secretaria de Gobernación, decide buscar la candidatura, Morena no cederá y encabezará la alianza sin titubeos. Cualquier otro escenario abriría un margen considerable de maniobra para Gallardo, quien intentará, como es tradición, colocar a su sucesor.

Por su parte, Rita Ozalia (como premio por ceder) podría competir dentro de la alianza por la presidencia municipal y, de paso, negociar varias candidaturas a diputaciones federales. Política pura: hoy cedo aquí, mañana cobro allá.

Interesante será ver qué papel juegan entonces Gerardo Sánchez Zumaya y Juan Carlos Valladares, nombres que flotan en el ambiente como fichas aún sin acomodar y que se promocionan diario a mas no poder.

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