La red digital como nuevo tejido económico global

Razones

A lo largo y ancho del mundo existe una amplia red digital la cual ha creado un tejido económico diferente al del siglo XX. Hoy en día, lo digital no es solo un componente de la economía, se ha convertido en la columna vertebral del mercado global. Estamos conectados en tiempo real a lo largo y ancho del orbe para realizar intercambio de productos e ideas.

Esta red digital tiene como fundamento la infraestructura física la cual se compone por cables submarinos, satélites y centros de datos, así como redes móviles y servicios en la nube.

El entorno digital emergente ha propiciado una competencia geopolítica entre países como Estados Unidos y China, centrada en el dominio de diversos elementos digitales: desde la infraestructura y los datos, hasta los estándares y regulaciones que configuran la vida digital. Este control resulta esencial, ya que incide directamente en la velocidad, los costos y la seguridad con los que empresas y usuarios operan dentro de la economía global.

La red digital mundial está transformando ladinámicaeconómica al influir en la creación de empleos, la organización de las cadenas de valor y la gestión de riesgos como ciberataques y desinformación. El dominio y protección de este tejido digital se ha convertido en un tema central para las potencias, pues de ello depende la competitividad, la seguridad y el crecimiento en la economía del siglo XXI.

En tiempos recientes, China ha realizado importantes inversiones en infraestructura propia y redes alternativas para disminuir su dependencia del extranjero. Este proceso ha desencadenado una competencia acelerada por dominar la conectividad y ha generado rivalidad respecto a rapidez, costos y riesgos operativos entre empresas internacionales.

En este contexto debe destacarse la importancia de la soberania digital como la capacidad de un país para controlar la conexión y velocidad de los datos a los que acceden los ciudadanos en su territorio así como la privacidad de sus comunicaciones.

La geopolítica digital no es solo una cuestión técnica: redefine poder, comercio y empleo. Estados Unidos y China lideran este nuevo tablero por infraestructura, datos, normas y mercados. Entender términos como soberanía digital, estándares y data es esencial para diseñar políticas y estrategias que aprovechen oportunidades y mitiguen riesgos en un mundo digital cada vez más dividido y competitivo.

El acceso a grandes cantidades de datos ofrece ventajas comerciales y estratégicas. Los datos personales, empresariales y de sensores impulsan la inteligencia artificial y mejoran la logística; quien los controla, obtiene poder en el mercado.

La competencia por el control de la infraestructura por la que circulan los datos se ha convertido en un factor clave en la economía del siglo XXI. La competencia por los datos esta influyendo en la inversión y la regulacion de las naciones.

Los Estados Unidos en esta batalla comercial ha impuestocontroles de exportación de tecnologías sensibles  como son chips, software de IA de última generación buscando limitar el acceso a tecnologías críticas. China responde desarrollando capacidad interna y reglas para gestionar empresas extranjeras.

La competencia tecnológica incluye las llamadas tierras raras, esenciales para la fabricación de chips avanzados, así como los estándares y protocolos que regulan la interoperabilidad. Quien define estos estándares obtiene influencia. China y EE.?UU. compiten en 5G, inteligencia artificial y cifrado para imponer sus soluciones y fabricantes. Huawei ha liderado propuestas en redes, mientras que empresas estadounidenses y sus aliados buscan desarrollar alternativas. Adoptar un estándar genera ventajas para los proveedores e incrementa la dependencia tecnológica.

Grandes plataformas como marketplaces, redes sociales y proveedores de nube operan como actores geopolíticos: controlan comercio, gestionan datos y afectan regulaciones. Las empresas estadounidenses dominan la nube global, las chinas su mercado local y región. Esto genera ecosistemas diferentes con normas, privacidad y modelos de negocio propios.

La digitalización fragmenta tareas y fomenta la externalización, pero la tensión China-EE. UU. impulsa la regionalización de cadenas de valor con proveedores y clientes cercanos para reducir riesgos. Las empresas reconfiguran sus operaciones según tecnología y costos regulatorios; la ventaja ahora depende de la capacidad digital y la seguridad, no solo del costo laboral.

La digitalización facilita el teletrabajo y empleo global, pero genera polarización laboral. China destaca en manufactura avanzada y plataformas digitales; EE.?UU., en software e IA. El trabajo en plataformas puede ser inestable y la demanda de habilidades digitales crece, requiriendo nuevas políticas de formación y protección social.

La digitalización aumenta riesgos como ciberataques, espionaje y desinformación. Estos factores amenazan infraestructuras, cadenas globales y la confianza en los mercados. EE.?UU. y China agravan el riesgo de sanciones y robo de información. Fortalecer resiliencia y defensa cibernética es esencial.

En este contexto nuestro país debe invertir en infraestructuras seguras, negociar marcos interoperables y equilibrar la seguridad con la cooperación internacional. Es esencial fomentar políticas para diversificar proveedores, fortalecer la gobernanza de datos, planificar ante restricciones entre potencias y desarrollar una plataforma educativa que mejore habilidades digitales y conocimientos sobre derechos laborales en la economía digital.

La geopolítica digital redefine el poder, el comercio y el empleo. Estados Unidos y China la lideran por su infraestructura, datos, normas y mercados. Comprender conceptos como soberanía digital, estándares y localización de datos es clave para crear políticas efectivas ante un entorno global competitivo. México debe actuar o corre el riesgo de perder competitividad y aumentar su vulnerabilidad tecnológica.

 

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