Medios y democracia III: Netflix seductor y debilitamiento de la gobernabilidad

Behavioral Economics

Para mí, el Teorema de Imposibilidad de Arrow, de Kenneth Arrow, se encuentra entre los mayores logros de todos los tiempos de la Economía: se trata de una demostración matemática, muy sofisticadapor cierto,de que incluso compuesta exclusivamente de individuos totalmente racionales, ninguna sociedad puede comportarse de una manera totalmente racional. Hay quien ve a este teorema como una demostración de que la democracia perfecta es, bueno, imposible, o como una justificación científica de las dictaduras. No sorpresivamente, cuando relajamos el supuesto de racionalidad individual,la especialidad de BehavioralEconomics, las cosas se complican todavía más. La idea central de esta seriees que la democratización de la información plantea riesgos a la democracia. En particular,en este artículo argumentaremos que los medios masivos de comunicación pueden convertir a la república en prisionera delas emociones colectivas en perjuicio de su gobernabilidad.   Aunque losproblemas de autocontrolocupan un lugar importante en la agenda de investigación actual de los economistas behavioral, en Occidente nos han interesado por milenios.Por ejemplo, en la Grecia Antiguapara poder disfrutar el canto de las sirenas pero sin terminar siendo víctima de ellas, el Odiseo de Homero ordenó a sus marineros que lo ataran al mástil de su barco al momento de pasar junto a su isla, y que ignoraran cualquier orden de desatarlo.   Entendiendo “república” en su sentido original, es decir como los asuntos públicos, hace un cuarto de siglo la escritora mexicana de origen sirio IkramAntaki, en su El Manual del Ciudadano Contemporáneo, alertó que convirtiendo a la república en prisionera de las emociones colectivas, los problemas de autocontrol incluidos, los mediospodían poner en peligro a la democracia.   En el corazón delriesgo anterior se encuentra tres hechos. Primero, el medio debe gustar. Dos, gustando, los medios terminaron transformándose,accidental o intencionalmente, de contrapoder a poder: la inquietud y la angustia de los políticos por la opinión pública terminaron transfiriendo gobierno del político al locutor en un duelo demasiado desigual. Tercero, siempre y para todo, lo corriente es más popular que lo excelente.   Antaki resume el canon clásico del político en información, reflexión, y objetividad. Los hombres, en contraste, solemos preferir emociones, reacciones inmediatas, y caprichos. Cicerón distinguía entre líderes aristócratas y demócratas: los primeros (que hoy llamamos demócratas) querían la aprobación de la gente sensata, los segundos (nuestros demagogos) sólo querían ser agradables a la masa. El romano aplaudía la firmeza de los aristócratas: autoridad para moderar los excesos del pueblo, para gobernarlo.No por nada, sus adversarios políticosordenaronsu ejecución(Cicerón no opuso resistencia, yse limitó a pedir quelo matarande una manera digna).Losmedios saben que deben gustar.   El duelo entre políticos y locutores es demasiado desigual. Uno, mientras que la formación de un intelectual que pueda orientar a un puñado de políticos toma años y los procesos de las instituciones de la república suelen ser lentos, en meses se puede entrenar un locutor para seducir a millones de manera instantánea. Segundo, mientras que la rendición de cuentas anteinstituciones competentes es parte del encargo del político,el locutorsóloresponde al dueño del medio.Mejor aúnpara el medio, la audiencia exhibe debilidades cognitivas y el medio es un circuito cerrado: así, los juicios erróneos, las profecías aceleradas, y las opiniones difamatoriasde los locutores están doblemente protegidas. Por un lado, la audiencia suele olvidar fácil y rápidamente. Por otro lado, por su estructura oligopólica, no es difícil que un puñado de medios decida qué escucha y ve el público en todo momento.“Unjurado irresponsable acusa, inculpa, y penaliza”, decía Antaki.(Ciertamente el Internet ha socavado la dominancia anterior, pero como alertóel año pasadoTim Berners-Lee, uno de los inventores del Internet,en su ThisIsforEveryone, hay todo tipo de intereses, tanto comerciales como gubernamentales,tratando de capturarlo: ¡El blanco es demasiado apetecible!). Tres,mientras que un político depende del voto, un intelectual de sus obras, y un académico de sus estudios, detrás de un locutor sólo está, como dijimos arriba, el dueño del medio(y, de manera indirecta, sus anunciantes): no hay garantías morales ni intelectuales. Producto de este duelo demasiado desigual entre políticos y locutores,la repúblicaha terminado como rehén de la opinión pública en lugar de su tutor.   Por último, pero no menos importante, compartimos con Antaki la lamentación de que siempre y para todo, lo corriente es más popular que la excelencia.Al menos desde la Edad de las Luces en el siglo XVIII en Occidente hemos soñado con un refinamiento de la masa mediante la educación. Ciertamente hemos avanzado mucho desde entonces en la educación universal,pero el reto ha resultado muchomás difícil de lo que originalmente habíamos vislumbrado… peronuestra dotación semanal de 800 palabras se ha agotado: continuaremos con una crisis actual en la educación y sus peligros para lademocraciaen nuestro próximo artículo.  
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