Desactivar en remoto En concreto, la iniciativa «Alto a la destrucción de los videojuegos» pide a Bruselas que no se permita que los distribuidores que venden o conceden licencias de videojuegos los puedan desactivar en remoto sin proporcionar «medios razonables» para que sigan funcionando sin su implicación. Esto sucede cuando un distribuidor decide cerrar un determinado juego que, por ejemplo, ya no es rentable por una reducción repentina del número de usuarios. Esos videojuegos generalmente requieren de una conexión por Internet a su servidor, por lo que su desactivación deja a los usuario sin acceso a ellos. A juicio de los promotores de la iniciativa, esta práctica «no solo supone un ataque a los derechos básicos de los consumidores, sino que está destruyendo el propio medio». «Además de ser una violación de los derechos de los consumidores, los propios videojuegos son obras creativas únicas. Al igual que con las películas o la música, una obra no puede sustituirse simplemente por otra«, defienden. En la misma línea exponen que «la capacidad de una empresa de destruir un artículo que ya ha vendido al cliente mucho tiempo después de haberlo hecho no es algo que ocurra normalmente en otros sectores», al tiempo que aducen que «esta práctica cuestiona el propio concepto de propiedad, ya que el cliente se queda sin nada después de haber comprado un juego»We have a final signature count for the #StopKillingGames European Citizens' Initiative: 1,294,188 out of an original total of 1,448,270. An invalid rate of ~11%! Thank you all!@Moritz_Katzner has more info on reddit: https://t.co/Ftbe5nJOnY
— Stop Killing Games Official (@StopKilingGames) January 24, 2026
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