El ayuntamiento sin cabeza (y el PAN jugando a no verla rumbo a 2027)

Desde el lunar azul

En política, cuando no hay cabeza todo se vuelve rabo y el cuerpo no solo se descoordina, aprende a sobrevivir sin ella. En Aguascalientes, el ayuntamiento capitalino ya no gobierna; flota. Y al frente de esa levitación administrativa está Leonardo Montañez, un alcalde que perfeccionó la fórmula del poder cómodo, estar sin estar, mandar sin mandar y cobrar sin gobernar.   La ausencia de Montañez en el informe de Toño Martín del Campo no fue un descuido de agenda; fue un acto fallido político. En la liturgia interna del panismo local, faltar a ese ritual equivale a anunciar que ya no importas. Error de kinder de carrera pública que confirma lo evidente, el alcalde no juega en la sucesión, no influye en el tablero y no estorba a nadie. Ocupa la silla, no el poder.   Eso sí, la lealtad la repite como mantra. Cercano a la gobernadora, disciplinado, alineado. Todo muy correcto. Solo hay un detalle, la lealtad no tapa baches, no resuelve conflictos ni gobierna ciudades. Gobernar implica decidir y asumir costos. Y Montañez eligió la versión más rentable del cargo, no decidir nada para no incomodar a nadie con poder real.   El caso Next Energy es la radiografía perfecta. Cada intento de explicación oficial parece elaborado por un comité de evasión, frases que no dicen nada, silencios administrados con precisión burocrática. No se aclara, no se transparenta, no se asume responsabilidad. Se patea el problema esperando que el calendario haga el trabajo que la autoridad rehúye.   Mientras tanto, Aguascalientes se rompe ( literalmente ) bajo los pies de los ciudadanos. Calles abiertas, zanjas eternas y baches que ya merecen acta constitutiva. MIAA opera como república independiente, rompe, cobra, gasta y desaparece. No rinde cuentas porque nadie se las pide.   El cabildo completa la escena. Los regidores, cómodos, bien pagados, convirtieron su función en una beca dorada, solo sirven para viaticar y posar en la “selfie”; la visita del embajador español, los retrató completitos. Millones de pesos en nómina política, cero fiscalización y nula exigencia pública. Nadie cuestiona al alcalde, nadie toca a MIAA, nadie incomoda a nadie.   El resultado es predecible, servicios públicos deteriorados, opacidad financiera y una desconexión total con la realidad ciudadana. No es el peor ayuntamiento por falta de recursos, sino por exceso de indiferencia.   Y este desastre tiene apellido partidista. El PAN, acostumbrado durante años a gobernar Aguascalientes como si fuera patrimonio hereditario, empieza a descubrir que el poder no es vitalicio. El margen de error se agotó. La tolerancia social a la simulación y la incompetencia también. Si el partido cree que puede ganar 2027 con ayuntamientos fallidos, alcaldes invisibles y una narrativa de “no pasa nada”, se encamina directo a una lección electoral.   Arriba, la Contraloría del Estado cumple su papel estelar, no ver. Auditorías inconclusas, observaciones que no se publican y expedientes que duermen en cajones políticos. Y cuando el vigilante decide cerrar los ojos, el mensaje baja rápido.   El Congreso local completa el círculo. Diputados que confundieron representación con boletín. No supervisan, no investigan, no llaman a cuentas ni al ayuntamiento, ni a MIAA, ni a la propia Contraloría. Legisladores en nómina, no contrapesos.   Y todo esto importa por una sola razón, 2027 ya empezó, aunque el grupo en el poder siga creyendo que falta mucho. Cada bache sin cerrar, cada explicación evasiva y cada sesión de cabildo convertida en trámite es propaganda anticipada… pero para la oposición. El desgaste se verá el día de la elección; acumulándose desde ahora, en la molestia cotidiana del ciudadano que paga carísimos prediales y recibe excusas.   El error del PAN, es creer que no puede perderlas elecciones. Apostar a la inercia cuando la ciudad ya no camina. Confiar en la marca cuando el gobierno se volvió invisible. En política, la soberbia no se castiga con editoriales, se castiga en las urnas.   Si el partido insiste en llegar a 2027 con un ayuntamiento sin cabeza, regidores mudos, organismos opacos y una narrativa de autoengaño, el mensaje al electorado será brutalmente claro. Cuando el poder no aprende, el votante enseña.Recuerden lo que “un mosco” les enseño a los priistas hace unos ayeres. O el 2010.   Aguascalientes capital no es bastión; es advertencia. Al parecer no han entendido, que la gubernatura se decidirá por la gestión de la ciudad capital. Al tiempo…   Aquí dejo esta roca.   Empújela usted.   Yo vuelvo. Como siempre.
OTRAS NOTAS