Precipitación

Bajo presión

Con la presentación de su informe legislativo Antonio Martín del Campo demostró que su proyecto cuenta con músculo y respaldo. El Teatro Aguascalientes fue insuficiente para sus seguidores, todo el mundo estuvo ahí.

En primera fila, la gobernadora Teresa Jiménez y María José Ocampo Vázquez, presidenta del Supremo Tribunal de Justicia, así como los invitados especiales que no dudaron en mostrar su apoyo al senador: Xóchitl Gálvez, Ricardo Anaya, Damián Zepeda, Federico Döring, Santiago Taboada, entre muchísimos otros miembros de la clase política.

Para que no quedara duda de que Martín del Campo cuenta con el apoyo de la dirigencia nacional de su partido, previo al informe, se difundieron mensajes en video de Jorge Romero, Margarita Zavala y hasta uno de Luis Donaldo Colosio. El formato del informe fue una combinación de video y discurso que acertó en su brevedad, haciendo énfasis en que se legisla a favor de Aguascalientes.

El evento salió de acuerdo a lo esperado por los seguidores del senador y el amplísimo grupo que sostiene que Toño Martín del Campo es la mejor opción para ser el candidato a la gubernatura por el PAN en 2027. El músculo respondió y el acompañamiento de los liderazgos panistas funcionaron para dejar la impresión de que ya todo está decidido.

Hay quienes aseguran que la gobernadora no juega en la designación del candidato blanquiazul, que tendrá que ceder a lo que decida el CEN del PAN, y que el senador sólo debe asegurar que la estructura que se ha formado alrededor de Teresa Jiménez funcione para movilizar el voto a su favor.

Sabedor de ese riesgo, Martín del Campo dejó muy claro en su mensaje que no hay conflicto alguno con la gobernadora, en los agradecimientos finales, el senador reconoció el liderazgo de Jiménez Esquivel y subrayó que han hecho equipo desde hace muchos años “y mi compromiso es seguir haciendo equipo para preservar lo que se ha construido, cuidar el legado y garantizar que Aguascalientes siga siendo un estado en orden, fuerte y con rumbo. Aguascalientes está en buenas manos y estoy convencido de que si seguimos haciendo equipo seguirá por ese buen camino”.

A pesar de las apariencias, Antonio Martín del Campo no tiene asegurada la candidatura, falta ver qué hacen Leonardo Montañez y Antonio Arámbula, el primero ha elegido un discreto hacerse a un lado, el segundo renunciará a su cargo para dedicarse por entero a conseguir la candidatura de Acción Nacional.

Martín del Campo no puede confiar en los respaldos exhibidos durante su informe, ya demostró que tiene y puede, que hay músculo, que cuenta con muchos seguidores dentro de la clase política local. La presencia de los liderazgos nacionales no ocultó que alrededor de Martín del Campo se están agrupando panistas que no se sienten parte del equipo de la gobernadora o quedaron huérfanos tras el ocaso de Martín Orozco, así como servidores públicos que ya no sienten el apoyo de otros partidos. Los neotoñistas inundaron las redes sociales y los grupos de mensajería con felicitaciones al senador, de ellos se debe cuidar.

En el podcast Hablemos, Denise Maerker le pregunta a Ricardo Anaya si no se precipitó al buscar la candidatura a la presidencia de la República cuando no había sido alcalde, gobernador, ni siquiera secretario de Estado, cuando no tenía experiencia de gobierno. La respuesta no tiene desperdicio, porque revela el riesgo que corre Martín del Campo:

Tú dices -responde Ricardo Anaya- ¿te precipitaste? Yo te diría: nos precipitamos. Adelante del telón tú ves a una persona pero atrás del telón hay un equipo y lo que pasa es que empieza a haber  también mucha presión, en donde muchos ya no quieren que te detengas, son olas que te van empujando y ahí es donde la madurez entra, yo no tuve la madurez para ponerle un alto a un grupo de personas, la política así es, los equipos empiezan a empujar y los propios equipos dicen: pérate, tú te bajas y sube B, toma el control su grupo y nos van a destruir a todos los demás.

Sí, Antonio Martín del Campo tiene una larga trayectoria política, diputado local, delegado del INAH, presidente municipal y senador. Teresa Jiménez no se queda atrás, además de diputada federal, presidenta municipal de Aguascalientes durante dos periodos y gobernadora desde el 2022, si bien el círculo de leales es compacto, en sus administraciones se ha distinguido por ser inclusiva y agradecida con casi todos los grupos, no sólo de panistas.

Ahí está el punto fino que no conviene perder de vista. El problema no es la ambición, en política nadie llega sin ella, sino la prisa inducida. Anaya no habla de ingenuidad ni de falta de currículum; habla de algo más peligroso: equipos que empujan, que aceleran, que convierten una aspiración legítima en una carrera sin freno, porque detrás no hay proyecto sino miedo a quedarse fuera del reparto.

Ese es el riesgo real para Martín del Campo. No el de competir, sino el de permitir que quienes hoy se agrupan a su alrededor, los desplazados, los inconformes, los huérfanos… marquen el paso. Esos grupos no empujan por convicción, empujan por urgencia. No cuidan procesos, apuestan por la estampida. Cuando el cálculo falla, suelen ser los primeros en buscar otro vehículo.

A diferencia del escenario que enfrentó Anaya, en Aguascalientes el PAN gobierna, tiene estructura, tiene rumbo y tiene una gobernadora con control político real. Adelantarse, forzar tiempos o dar por hecho lo que todavía está en disputa no sólo tensiona al partido: puede fracturar un equilibrio que hasta ahora ha sido funcional. La historia reciente demuestra que las candidaturas no se ganan sólo con músculo ni con aplausos, sino con paciencia, disciplina y lectura fina del poder.

Antonio Martín del Campo ya probó que puede convocar, llenar recintos y que tiene respaldo. Ahora la prueba es otra: saber decir no, poner freno a los ansiosos y no confundir ruido con destino. Porque en política, como lo confesó Anaya, no siempre se pierde por falta de talento; a veces se pierde por no saber detenerse a tiempo.

Coda. La precipitación no suele cobrarse la factura el día del informe, sino mucho después, cuando el aplauso se diluye y sólo queda el error estratégico. El músculo impresiona, pero la madurez decide. Esa, a diferencia de los acarreados, no se puede simular.

@aldan

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