El objetivo de la misión era reproducir el sistema de ecolocalización de los murciélagos. Así pudieron entender cómo localizan a sus presas en la oscuridad.
Durante los ensayos, el robot avanzó frente a hojas artificiales impresas en 3D, algunas con una presa simulada en forma de libélula. El dispositivo emitía pulsos sonoros cada medio segundo y analizaba los ecos recibidos, generando un patrón acústico comparable al que interpreta un murciélago real durante la caza. Resultados clave del experimento Los resultados mostraron que el robot detectó correctamente la presencia de presas en el 98% de las pruebas. Además, logró esa precisión sin calcular previamente la orientación de las hojas, lo que confirma que los murciélagos siguen reglas simples basadas en ecos intensos y estables. Según explicó Inga Geipel, “los murciélagos siempre encuentran formas eficientes de resolver problemas complejos”, una afirmación que refuerza la idea de que su sistema sensorial es mucho más sofisticado de lo que aparenta. El estudio abre nuevas vías para comprender mejor a estos animales y aplicar sus principios a futuras tecnologías robóticas.A robot bat sheds new light on how they hunt in darkness
— SAGE_yql (@SAGE_yql) January 20, 2026
‘I’m always Team Bat. They always trick me, they always outsmart me.’https://t.co/UmTBZXhaOW