En 2026, las urnas se desplegarán en varios continentes y pondrán a prueba gobiernos, proyectos ideológicos y equilibrios geopolíticos en un contexto marcado por la guerra de Rusia en Ucrania, la presión migratoria, la desaceleración económica y una relación cada vez más tensa entre Occidente y Estados Unidos. Desde Europa hasta América Latina, pasando por Asia, África y Norteamérica, decenas de países afrontarán elecciones con consecuencias que irán más allá de sus fronteras.
Europa: estabilidad bajo presión
El calendario europeo combina elecciones nacionales con votaciones regionales y locales que funcionarán como termómetro político. En Hungría, los comicios podrían marcar el principio del fin de la larga hegemonía de Viktor Orbán, cuya relación conflictiva con Bruselas ha sido uno de los ejes de tensión dentro de la Unión Europea.
También habrá elecciones generales en Suecia y Dinamarca, donde la seguridad, la inmigración y la posible injerencia extranjera dominan el debate público. En Bulgaria, la inestabilidad política obliga a nuevas votaciones mientras el país se prepara para adoptar el euro.
A ello se suman elecciones parlamentarias en Eslovenia y Letonia, así como procesos locales en potencias como España, Francia, Alemania e Italia, donde el avance de la extrema derecha y el desgaste de los gobiernos nacionales serán observados con lupa.
América Latina: cinco países cambiarán de poder
En América Latina, cinco países elegirán presidente en 2026, con especial atención en Brasil y Colombia, dos de las mayores democracias de la región. En ambos casos, la contienda se anticipa altamente polarizada y con impacto directo en el futuro de la izquierda latinoamericana.
También habrá elecciones presidenciales en Costa Rica, Perú y Haití, este último en medio de una profunda crisis de seguridad y gobernabilidad que podría incluso retrasar los comicios.
Sobre la región planea además una incógnita: el papel de Estados Unidos. El presidente Donald Trump ya demostró en procesos recientes su disposición a influir en elecciones latinoamericanas, un factor que podría reaparecer en 2026 y alterar dinámicas internas, especialmente en Colombia y Brasil.
Norteamérica, Asia y África
En Estados Unidos, las elecciones legislativas de medio mandato definirán el margen de maniobra de la Casa Blanca y su política exterior, con efectos directos en Europa y América Latina.
En Asia, países como Tailandia, Bangladesh y Vietnam afrontarán elecciones observadas como pruebas de estabilidad interna.
En África, el calendario incluye comicios en Uganda, Benín, Etiopía y Sudán del Sur, muchos de ellos en contextos de fragilidad institucional.
Un año decisivo
Más allá de las fronteras nacionales, 2026 será un año en el que votar significará elegir alianzas, modelos económicos y posturas frente a los grandes conflictos globales. El resultado de estas elecciones no solo redefinirá gobiernos, sino también el equilibrio de poder en un mundo cada vez más fragmentado.