Desde el Lunar Azul
Por Sísifo, columnista itinerante
2026 arrancó con prisa, con ruido y con esa incertidumbre que suele aparecer cuando el poder empieza a oler a fecha de caducidad. No es casual que el calendario nos reciba en pleno Día Mundial de Lucha contra la Depresión: hay padecimientos que no distinguen entre ciudadanos y clase política, aunque en esta última los síntomas se agudizan cuando se aproxima la hora de entregar el bastón… o la silla.
El año entró, además, con el huracán Trump soplando fuerte desde el norte y con Venezuela nuevamente en la conversación global. Un episodio que a algunos sectores de la 4T les provoca una mezcla curiosa de fervor ideológico y nostalgia revolucionaria, como si todavía estuviéramos discutiendo en asamblea universitaria de 1968 y no en un país profundamente atado al comercio internacional de 2026. Esa disonancia cognitiva ha tenido efectos visibles en las siempre agitadas aguascachondas, donde tres gavillas guindas se disputan el usufructo moral, político y mediático del movimiento.
El vocero, por ejemplo, parece haber cambiado la ambición por la paternidad activa: entre pañales y desvelos, el sueño de la gubernatura quedó archivado en la cómoda. En contraste, quien sí ha avanzado —y con método— es la Maestra-senadora. En semanas recientes mostró oficio, preparación y una madurez intelectual que sorprendió incluso a propios y extraños. En una mesa de diálogo dejó constancia de que entiende el debate público y en otra, más relajada, convirtió a su posible rival azul en cera y pabilo, con una dosis de bullying fino que solo se logra cuando hay tablas… y confianza.
El problema es que lo que construye con una mano, a veces lo dinamita con la otra. Porque apenas avanza como la carta más seria de los guindas rumbo a 2027, cuando decidió convocar a una concentración en la Plaza de la Patria que pareció sacada del baúl de los recuerdos: pancartas de “fuera yanquis”, consignas trasnochadas y una épica que no conecta ni con la clase media ni con la realidad económica del estado. Justo cuando el T-MEC es un salvavidas para Aguascalientes, y cuando la presidenta ha optado por la prudencia estratégica frente a las excentricidades de Trump, aquí algunos creen que agitar fantasmas suma votos. Spoiler: no los suma, los espanta. Si la intención es penetrar el distrito federal 3 —ese que se les ha negado sistemáticamente—, convendría cuidar mejor a la candidata.
Del otro lado del espectro guinda, la confusión es todavía más evidente. El grupo del delegado demandado, organizó un evento con bombo y platillo para presentar a una figura política abiertamente crítica de la 4T y cercana al panismo duro, Eufrosina Cruz. El mensaje fue tan claro como incómodo: o no entienden la lógica de las señales políticas, o ya están ensayando una mudanza ideológica sin avisar. Ambas opciones son malas. Y explican, en buena medida, por qué Morena sigue sin cuajar como opción real de gobierno en Aguascalientes.
Mientras tanto, en el mundo real —ese que no cabe en mantas ni consignas— los intereses globales se mueven al ritmo de los imperios todavía dominantes. La amenza creciente de efectivos estadounidenses en territorio nacional y la tensión comercial permanente anticipan costos políticos para el partido en el poder rumbo a 2027. Si los guindas salen airosos, no solo será un golpe para la oposición, sino un mensaje incómodo para Washington. Ser el principal socio comercial de la potencia número uno y asumir que eso no tiene consecuencias políticas es, por decir lo menos, ingenuo.
En lo local, el PAN juega a lo suyo. Todo indica que la candidatura del senador Toño Martín del Campo es un hecho consumado.En su informe del 26 de enero, sabremos si realmente tiene el apoyo del comité nacional; digo si alguien encuentra y sabe donde esta su dirigente nacional y se aparece ese día para acompañar y respaldar al senador. El reciente evento multitudinario de TMC fue una demostración de músculo y, de paso, un desfile de apoyos reciclados: personajes que ayer hablaban mal de él y hoy se acomodan en la foto como rémoras oportunistas. La política, ya se sabe, tiene memoria corta… pero no inexistente. La burbuja que rodea al senador haría bien en recordárselo.
Y mientras la grilla se acelera, la administración estatal entra en su tramo final con un balance difícil de maquillar. Con 625 dias restantes de este gobierno, pero menos realmente, una vez que se conozca al “dedeado” de su partido y con una sensación dominante de tristeza administrativa: gabinetes armados por cuota ( en ambos palacios) , resultados escasos, obras invisibles y una comunicación que ya no alcanza para tapar lo evidente. La gobernadora hizo el intento; su equipo, en muchos casos, no estuvo a la altura. El barco navega, sí, pero sin rumbo claro, sin relato y sin legado.
Aquí dejo esta roca, pulida y breve.
Empújela usted. Yo volveré. Como siempre.