Entre aprendices, caciques y herederos: radiografía del poder en Aguascalientes

Desde el Lunar Azul

Por Sísifo, columnista itinerante de este Lunar Azul

Cerramos semana y temporada comentando algunos asuntos que explican, mejor que cualquier discurso oficial, el ánimo de este languideciente 2025. No es pesimismo: es inventario.

Empecemos por lo triste, que no necesariamente es lo más grave. La renuncia del joven juez Azul Bañuelos duele en lo humano y preocupa en lo institucional. A nadie se le desea que un tropiezo profesional llegue tan pronto y de manera tan pública. Es joven, se repondrá, y quizá esta experiencia le sirva para aprender lo que rara vez se enseña en las aulas: prudencia, templanza y la comprensión de que la preparación no es un trámite, sino un requisito.

Lo verdaderamente escandaloso no es la renuncia —cualquiera que haya sido la causa formal— sino la imprudencia de quien lo propuso y lo empujó a un cargo para el que era evidente que no estaba listo. Aquí no falla el aprendiz; falla el maestro… o peor aún, el reclutador. Los juzgadores cargan en sus resoluciones la vida, la libertad y el patrimonio de los ciudadanos. No es un experimento ni un curso acelerado. Es poder puro.

Se sabe, además, que no es el único caso. Hay jueces y magistrados que, con un poco de vergüenza profesional, ya habrían seguido el mismo camino. Nunca sabremos si la renuncia fue voluntaria o amablemente sugerida. Lo advertimos en su momento: no estaban cuidando a estos jóvenes, los estaban mandando al matadero profesional. Todo ello en medio de un gremio jurídico local que prefiere el silencio cómodo al señalamiento incómodo. Las barras de abogados —tan prestas para el lucimiento social— brillan por su ausencia cuando se trata de llamar a las cosas por su nombre.

El desaseo no lo provocó “el indio”, sino quien organizó la fiesta. El consejero jurídico, ese Rasputín de la corte panucha local, tiene nombre y apellido, aunque baste señalar la responsabilidad política. Al joven juez, suerte y aprendizaje. Que entienda, como todos deberíamos, que la preparación es indispensable en esta y en cualquier profesión.

Por otro lado, en el SNTE sección 1 las cosas no andan mejor. Tirios y troyanos coinciden en algo poco común: las fallas, el trato déspota y la ausencia de liderazgo de la dirigente formal. Y no, no le decimos líder porque el cargo no concede aptitudes. Lo que la naturaleza no da, Salamanca no lo presta.

La sorpresa es fingida. Era evidente que la decisión del cacique de Pabellón, en acuerdo con el entonces líder tamaulipeco, de impulsar a quien fungía como secretaria de la oficina sindical, terminaría exactamente así. Contó con el respaldo del equipo de la gobernadora y de una camada de jóvenes con ínfulas de novilleros, hoy enquistados en la estructura educativa, encabezados por el particular de la mandataria, a quien el ladrillo le mareó la cabeza de más.

Lo preocupante no es si la secretaria cumple o no —esa es su obligación— sino el bajo perfil generalizado que hoy domina tanto al sindicato como a áreas clave del IEA. Así se tiran por la borda años completos de un gobierno que prometía algo distinto en educación. El director del Instituto sabe de administración, sí, pero la pedagogía anda extraviada, como copia mal sacada de una SEP sin proyecto. Allá Mario Delgado tiene tablas políticas; aquí y allá, la intrascendencia es la misma.

¿Crisis en el SNTE? Se han visto peores. Se pierden oportunidades para los trabajadores, sí, pero al final lo nacional recompone lo que lo local descompone cuando hay accidentes, como el de Aguascalientes.

Cerramos con lo que trae a los grillos con el alma en un hilo: la sucesión de 2027. ¿Quién ganará el pulso azul? ¿El grupo de Marko, representado por la gobernadora, o el de Jorge, encarnado en el senador “de la gente”? Jorge arrastra una vieja desventaja: su nula voluntad para construir, acordar e invertir en su delfín hidrocálido. Mucha retórica sobre inteligencia artificial y pocos acuerdos en tierra firme.

La gobernadora, en cambio, sabe negociar. Acordar, incluso traicionar si hace falta. Maneja coyunturas y tiempos. Falta ver si, de salida y de bajada, le resulta el intento de cerrar con la federación. Las preguntas quedan en el aire: ¿le conviene a Marko que Jorge retenga los estados azules? ¿Podrá Jorge salir del lodazal del cártel inmobiliario y de las traiciones internas? ¿Quién se venderá mejor ante Palacio Nacional?

Del lado guinda, al enamorado cargador de pañaleras ajenas le resurgió el interés por la tierra buena. Tal vez ya midieron que la alcaldesa tiktokera de la Cuauhtémoc es un hueso duro, o quizá el vocero busca colarse bajo un acuerdo azul-federal, por encima de la maestra senadora. Felices los cuatro, dirían. La senadora y su clan, como el senador azul, esperan que Claudia les arregle el cuadro, sin hacer tarea ni sumar acuerdos locales, más allá de sus propios súbditos.

En Aguascalientes no faltan cargos, sobran improvisaciones. Y cuando el poder se reparte sin mérito, la factura siempre la paga la realidad.

Aquí dejo esta roca, pulida y breve.

Empújela usted. Yo volveré. Como siempre.

 

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