El ruido suplanta a la ley

Bajo presión

Se repite la historia, una que ya resulta familiar en Aguascalientes: el ruido con que se cubre una elección, la niebla conveniente con la que se pretende evadir la rendición de cuentas. Cuando llega el momento de elegir a la persona que encabezará la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDHA), el foco vuelve a desviarse peligrosamente del fondo hacia lo accesorio, hacia ese ruido mediático y esas presiones externas que tan bien funcionan para ocultar la falta de rigor. Este desvío, lamentable y cansino, relega a un segundo plano la responsabilidad del Congreso, que debería actuar con imparcialidad y ponderación, no como un mercader que regatea cargos, simpatías o cuotas de poder.

La actual ombudsperson, Yessica Janet Pérez Carreón, busca la reelección, y conviene reafirmarlo: no es un intento improvisado ni fruto de una lógica oportunista. Su gestión tiene raíz, tiene cuerpo, tiene hechos que la sostienen. Las estadísticas, los expedientes atendidos, las intervenciones de la Comisión en situaciones críticas y la atención a víctimas hablan por sí mismos. Paradójicamente, es justo en este momento cuando la comentocracia redescubre la existencia de la CEDHA, aunque no para evaluar su trabajo sino para inventarle funciones que jamás han sido propias de una defensoría, como si la imaginación política pudiera sustituir la letra de la ley.

Pérez Carreón no es una figura improvisada. Su trayectoria está apuntalada por una formación académica sólida: licenciada en Derecho por la UAA, con una maestría en Derechos Humanos en España y más de 20 años dedicados con rigor, no con estridencia, a esta causa. Su continuidad no es un capricho institucional sino una garantía. En un organismo cuya estabilidad determina la calidad de la protección de derechos, cortar procesos, desmontar equipos o improvisar liderazgos es una irresponsabilidad; en cambio, mantener lo que funciona, profundizar lo que ha dado resultados y exigir más a quien ya ha demostrado capacidad es lo que da sentido a la reelección.

Vale la pena, al margen de la estridencia ambiente, considerar la reelección como un reconocimiento a un trabajo que se ha realizado con independencia, sin someterse a corrientes de moda ni a la lógica de los enemigos imaginarios que tanto disfrutan fabricar algunos actores. La discusión, si se respetara la seriedad que demanda, debería ser técnica, no ideológica; debería partir de los hechos, no de las fobias políticas a la que nos ha acostumbrado la polarización.

La miopía del proceso legislativo resalta con mayor crudeza cuando se contrasta con la realidad que se vive fuera del recinto parlamentario. La CEDHA, bajo la dirección de Pérez Carreón, volvió a demostrar apenas hace unos días que la defensa de los derechos humanos no es retórica, sino presencia, acción y acompañamiento. La manifestación de pacientes renales del IMSS, encabezada por Isaida Guido, hizo visibles fallas graves en la Clínica Especializada en Hemodiálisis: agua presuntamente contaminada, insuficiencia de personal especializado, equipo deficiente. Una tragedia anunciada que la institución de salud debía atender desde hace mucho tiempo.

Mientras algunos actores intentaban minimizar el trabajo de la ombudsperson para manipular el proceso de sucesión, la Comisión estuvo donde debía estar: escuchando a los pacientes, supervisando la protesta, garantizando que sus derechos fueran respetados. Y lo hizo sin aspavientos, sin cámaras, sin la teatralidad que acostumbran algunos funcionarios. Ese es el trabajo real. Ese es el compromiso con la vida y la dignidad de las personas. Ese es el tipo de acciones que deberían pesar en una evaluación seria.

Es importante decirlo con claridad: no es momento para inventar funciones para la CEDHA ni para reinventar la defensoría con ocurrencias. Es momento de reconocer a quien ya ha demostrado eficacia. Es momento de fortalecer lo que funciona. Es momento de que el Congreso actúe con responsabilidad y deje de usar el proceso como un tablero de negociación política. Sin embargo, el proceso legislativo está siendo contaminado por presiones externas, recomendaciones interesadas y rumores malintencionados que buscan imponer candidaturas que no resisten un análisis riguroso.

Como ocurrió en la elección de rector en la UAA, se puso en marcha una campaña en medios para destacar lo irrelevante, distraer la atención de la función del Congreso en esta decisión, detrás de este ruido está la intención de venderle un candidato a la gobernadora, como si el gobierno, el Congreso y la ciudadanía estuvieran obligados a operar bajo el dictado de influencers que no rinden cuentas a nadie.

El Congreso tiene una obligación ineludible: evaluar con seriedad los perfiles de quienes aspiran al cargo. No se trata de un trámite ni de una cuota partidista: es una responsabilidad frente a la ciudadanía. Las entrevistas realizadas por la Comisión legislativa muestran, en apariencia, un proceso ordenado. Pero, a estas alturas, todos conocemos esa táctica: cumplir con el formato, simular la revisión, marcar asistencia y luego delegar la decisión real al pacto que se cierre en privado.

La verdadera prueba llegará cuando el Pleno decida. Ahí se sabrá si los legisladores tomaron en cuenta la evidencia o si cedieron al ruido. Se sabrá si pudieron mirar la realidad o si se conformaron con aprobar una candidatura por inercia, conveniencia o presión.

La reelección de Yessica Janet Pérez Carreón no puede reducirse a un cálculo político. Es una decisión institucional necesaria, respaldada por resultados y por la madurez que exige un cargo de esta naturaleza. Aguascalientes merece una defensoría fuerte, profesional y estable. El Congreso tiene una responsabilidad que no puede evadir más: decidir con la ley, no con el oído.

Coda. A propósito evite llamar Congresito al grupo de diputados que en Aguascalientes están más interesados en responder a Palacio que en hacer su trabajo, para que no se hagan los ofendidos y así justifiquen su ausencia en los diferentes tramos del proceso de elección de ombudsperson; tienen la oportunidad de ejercer su trabajo, de validar la H de honorable, ¿lo harán?

@aldan

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