“El afán imperial por desaparecer los antiguos símbolos de la identidad
indígena se expresó en las banderas, los estandartes y las nomenclaturas de
origen hispano que comenzaron a pulular en la ciudad y en el reino, y esa
obsesión provocó a su vez loa reafirmación de los emblemas nativos (...)
Desdemediados del siglo XVI el escudo de Carlos V enfrentó diversos desafíos, a talgrado que las mismas autoridades de la ciudad de Tenochtitlán comenzaron amodificarlo, imprimiendole tonalidades más indígenas. Como el escudo delmonarca español carecía de timbre, se aprovechó la oportunidad para timbrarcon el emblema de la antigua Tenochtitlán: ¡El águila combatiendo con laserpiente y parada en el nopal! y mandaron a colocar una escultura de eseemblema en la fuente de la Plaza Mayor, frente al palacio virreinal.”FlorescanoEnrique y Moisés Guzmán, Símbolos patrios: La bandera y el escudo nacional.Ediciones Chapa, 2010.
Siempre hay analistas fantasiosos que recrean su pluma con mitologíasdistintas a las reglas del poder.
Así, decenas de ellos han descrito en la prensa que la Presidenta Sheinbaum
subsume su mandato a los americanos y al expresidente AMLO.¡Están equivocados!
Portar la banda presidencial con el águila en el pecho es un símbolo realdel ejercicio del poder.Los mitos fundacionales que nos dan origen y cohesión como naciónindependiente son claros, el poder político en México se ejerce con firmezavertical en un marco social y democrático legítimo.Es el caso de la Dra. Sheinbaum.
Los grupos políticos desplazados del poder y los negocios provenientes de la
derecha priista y de la ultraderecha panista desearían el fracaso rotundo de la
4T.
La dura realidad muestra lo contrario: antier, alrededor de 600 milsimpatizantes -miles de jóvenes por cierto- marcharon hacia el zócaloapoyando a la Presidenta Sheinbaum y a su proyecto de República social.
Ahí estuvimos para dar fe de la organización, alegría y respeto de los marchistasa los comercios e instituciones públicas.
Hay un país mayoritario que comulga con los postulados ideológicos y las
políticas públicas de la 4T.
Es indispensable que los despistados intelectuales de la derecha salgan a la
calle, los cafés en Polanco les confunden y solo reproducen el mismo discursode odio clasista y racial que los perturba.
En los últimos meses insistieron en que el gobierno de Trump desbancaría a la4T y que nunca recibiría a nuestra Presidenta.
Con motivo del sorteo de FIFA preparativo a la Copa Mundial en Washington laPresidenta viajó a esa capital del imperio emproblemado para participar en
distintos eventos: es indudable que le fue muy bien.
Vimos a un Trump relajado y bailando escuchando en cualquier momento los
comentarios de nuestra Presidenta.Incluso la televisora de la oposición cuestionó al Presidente Trump sobre lasacciones de la Presidenta mexicana, la respuesta fue elogiosa hacia ella.
En el zócalo, el sábado, vimos una presidenta fuerte, sensible, con claridadsobre el rumbo a seguir, respetuosa del legado ideológico y programático delexpresidente pero muy precisa en señalar lo que nos toca enfrentar en este
segundo piso.
El periódico El Financiero publicó a media semana las tasas de aprobación
presidencial: rebasan el 70% de aprobación positiva.
El dólar continúa por debajo de los 19 pesos y las cifras de ingreso de Inversiónextranjera directa tocan niveles históricos; la clase empresarial nacionalista seorganiza con un nuevo órgano de representación más ágil y consciente de lanecesitada de inyectar capital y aumentar inversiones.
La Presidenta avanza, consolida su estrategia, se afianza en el ejercicio del
poder, el águila cruzada en su pecho la acompaña, vigilante al cuidado de la
nación y de sus instituciones.
Pedro Isnardo De la Cruz es Doctor en Ciencias Políticas y Sociales y profesor en la UNAM. Publicó en 2017 Decisiones estratégicas presidenciales en EUA:
El aprovechamiento de la ocasión en crisis de Seguridad nacional y Terrorismo. George W. Bush y Barack Obama (2001-2012).
Juan Carlos Reyes Torres es Licenciado en Derecho por la Universidad Iberoamericana, con estudios en Ciencia Política y Administración Pública por la UNAM y profesor de Teoría del Estado.
Coautores de Para entender la 4T (2019), con el sello editorial de Stonehenge México.