Entre frijoles, luminarias y geopolítica: el invierno cae sobre Aguascachondas

Desde el Lunar Azul

Por Sísifo, columnista itinerante de Lunar Azul

Bonito y frío viernes, preludio de la temporada de frijol, cobijas tepiteras y ese mega puente Lupe-Reyes,que el país entero espera con más emoción que la miscelánea fiscal. Vienen días en los que todos, todas y todes —para que no se nos ofendan los defensores del hiper–ultra–archi–inclusivo— podremos fingir que descansamos mientras el país sigue girando como trompo chillador.

A ruego del pueblo sabio y bueno, que llena nuestros mensajes más rápido que el súper martes llena encuestas, nos piden que sigamos con el segundo capítulo de esa telenovela que ni Televisa se atrevió a producir: el choque entre el “cártel inmobiliario” y el “cártel de las luminarias”. Paradoja pura: ambos bandos, tan peleados en público, dependen del guiño de la misma mano para sobrevivir políticamente. Pero calma, eso lo dejamos para el lunes, porque hoy toca asomarse al escenario internacional —ese que nos afecta aunque muchos crean que geopolítica es un platillo del KFC.

Hoy hay que estar atentos al primer encuentro cara a cara entre la presidenta Claudia Sheinbaum y el señor Zanahorio, también conocido como el que despacha (por ahora) desde la avenida Pensilvania, con motivo del sorteo del “raro Mundial 2026” que se celebrará en la zona T-MEC. Un mundial regionalizado que nació más por cálculo económico que por pasión futbolera, y que marca, aunque duela, la consolidación de Norteamérica como bloque político–deportivo.

Para quienes no viven inmersos en el universo FIFA —esa mezcla de diplomacia, negocio y liturgia suiza— conviene recordarlo: lo de menos es lo que pasa en la cancha. Lo que importa es quién paga, quién organiza y quién se queda con los contratos de infraestructura, apuestas, viajes, bitcoins, verdaderos motores de la política global desde hace décadas. El futbol hace tiempo dejó de ser deporte; hoy es un tablero geoestratégico donde las naciones compiten por presencia, turismo y legitimidad.

Pero México… ah, México. Aquí la liga local se ha convertido en un espejo más de la corrupción sistémica que nos rodea. Dueños que tratan a los equipos como lavanderías exprés; directivas que “pierden” recursos igual que las alcaldías pierden lámparas; estadios cada vez más vacíos y más caros; y una federación opaca que prefiere la foto con Infantino a la transparencia con su afición. Por eso las ligas gringas —NFL, NBA, MLB— conquistan territorio mexicano como si fuera la segunda compra de Luisiana: disciplina empresarial, reglas claras y competencia real. Cosas básicas, pero que aquí todavía nos parecen ciencia ficción.

No es casualidad que ya existan planes para que franquicias estadounidenses se instalen de manera permanente en México. El mercado es jugoso, joven y fiel… justo lo que nuestra deprimente Liga MX ya no logra retener. Mientras tanto, nuestra selección —los eternos ratones verdes— será dirigida nuevamente por un técnico que carga más polémicas, de “amaños” dicen los gachupines, que trofeos: el famoso Vasco, experto en hablar fuerte y ganar poco. Difícil esperar milagros cuando el proceso deportivo parece diseñado por la Secretaría de la Función Pública o la Contraloria de cualquier Estado.

Y en lo local, cómo no mencionar a nuestros queridos Rayos del Necaxa, que un día son proyecto, al otro pasatiempo fiscal, y al siguiente experimento de celebrities gringas que creen que una franquicia en Aguascalientes pueden administrarla desde Beverly Hills. Año con año, cuando el equipo medio funciona, lo exprimen para “hacer bisne”, dejando a la afición con el mismo vacío que dejan las obras prometidas y no entregadas.

Por eso será interesante leer los gestos —más que las palabras— en el encuentro Sheinbaum–Zanahorio. Él, con su oficina en remodelación que parece demolición; ella, con un país que también intenta reinventarse entre convenios, megaproyectos y recortes. Cualquier parecido con el rancho donde conviven gallinas, pavorreales y decisiones de Estado es pura coincidencia.

Suerte para nuestro país. Ojalá este encuentro no nos salga tan caro como los fichajes fallidos de la Liga MX.

Aquí dejo esta nueva roca.

Usted decida quién la empuja y quién solo estorba.

Sísifo volverá, como siempre: para observar, cargar y señalar.

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