Inteligencia ArtificialVI:como las bombas nucleares, lascomputadoras salpicadas de sangre

Behavioral Economics

Si siente que su negocio está siendo amenazado por una computadora, ya entiendela idea de “destrucción creativa”premiada enoctubre con unNobel de Economía. Así, doblemente motivados, estamos dedicando un par de artículos de esta columna de BehavioralEconomics a promover, además de alfabetismo económico, alfabetismo computacional.En elartículo 3 argumentamos que los grandes avances en computación están volviendo realidad tanto sueños como pesadillas de la sociedad,no pocas de las cuales fueron vislumbradas por los constructores de las primeras computadoras. En particular, mencionamos a OlofJohannesson y su novela de 1966 The Tale of the Big Computer.En el artículo 5 dijimos que OlofJohannesson fue un pseudónimo deHannesAlfvén, quien participóen la construcción de BESK, la primera computadora sueca y una copiade la americana MANIACdel húngaro John von Neumann.Como la bomba atómica deOppenheimer, la MANIAC, una de las primeras computadorasy cuya arquitecturasobrevive en la mayoría de nuestras computadoras,está “salpicada de sangre”.

Hay un dicho que dice “si te gustan las leyes y las salchichas, no preguntes cómo se hacen”. A esta lista bien podríamos agregar la MANIAC y sus descendientes, incluyendonuestras computadoras: cuando en 1946 John von Neumann pidió recursos al ejército de EUA para poder construirla, les hizo la siguiente propuesta: “yo les entrego la computadora y la bomba de hidrógeno si a cambio me dejan jugar sin restricciones con la primera cuando no se esté usando para la bomba”.

Neumann, un matemático judío nacido en Hungría obligado a abandonar Europa para refugiarse en EUA huyendo del antisemitismo nazi de los 1930s, vislumbró tempranamente el enorme potencial de las computadoras para acelerar la construcción de las primeras bombas atómicas en EUA en los 1940s, en la que participó directamente. La máquina de sus sueños no estuvo lista a tiempo para poder ser usada durante la Segunda Guerra Mundial, pero durante el Proyecto Manhattan, el esfuerzo de EUA para inventar la bomba atómica, los físicos también empezaron a pensar en la bomba de hidrógeno, e inmediatamente después de la Guerra, como dijimos arriba, Neumann ofreció al ejércitola computadora y la bomba H a cambio de que le permitieran jugar con la primera.¿Qué buscaba Neumann… además del conocido placer que le generaba estar cerca de militares y políticos poderosos?

Desde el principio se habían notado notables parecidos entre las nuevas máquinas electrónicas y el sistema nervioso humano. No sorpresivamente, también desde el principio se vislumbró una fascinante posibilidad doble: encontrar inspiración en el sistema nervioso para diseñar mejores computadoras, y apoyarse en las nacientes ciencias computacionales para avanzar en nuestro entendimiento de nuestra propia mente. Neumann, en particular, estaba intrigado por la posibilidad de crear un nuevo tipo de vida: artificial.

Neumann estaba lejos de estar solo soñando con computadoras. A fines de los 1940s había al menos ocho grandes proyectos en EUA corriendo en paralelo, apodados por Warren Weaver una “avalancha de tecnología digital”. Neumann describió la construcción de su MANIAC, MathematicalAnalyzerNumericalIntegrator And Computer, como una “pesadilla que duró cinco años”, empezando en 1951.

El destino decidióque en el mismo año en que MANIAC empezó a operar, a Neumann se le detectó un cáncer que acabó con su vida en menos de dos años, durante los cuales nunca dejó de pensar en su máquina. Fue invitado por la Universidad de Yale a platicar sobre computadoras. Cuando se dio cuenta de que no iba a llegar vivo a las conferencias, empezó a dictar sus ideas para la conferencia que ya no iba a ser, dictado que, aunque estuvo trabajando en él hasta el momento en que ya ni siquiera pudo seguir hablando con su familia, quedó inconcluso. El resultado fue el libro TheComputer and theBrain.StanislawUlam, amigo de Neumann, describió este desenlace como “murió demasiado temprano, vio la tierra prometida, pero no entró”(tenía 53 años).

¿Qué fue, en particular, de la inquietud de Neumann de crear vida artificial? Neumann se asoció con NilsAallBarricelli para simular numéricamente la evolución, simulaciones que terminaron fracasando. ¿Fue Barricelli un charlatán o un visionario? Benjamín Labatut dice que probablemente ambos. Lo cierto es que él y Neumann estuvieron demasiado adelantados a sus tiempos.

Como contamos en el artículo 5, en Suecia en 1953empezó a operar la BESK de HannesAlfvén, de inspiración totalmente “MANIACa” y que a su vez inspiró su novelita The Tale of the Big Computer más de 10 años después.

¿Compartió Neumann los vislumbres de Alfvén? Difícil creer que no, pero si lo hizo, no los hizo públicos.Lo cierto es que la “destrucción creativa” de las computadoras de nuestros tiempos no hubiera sorprendido mucho a sus padres inventores: así, ¡Exploremos y desenterremos su legado en busca de orientación para nuestros tiempos tan vertiginosos!

 

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