El invierno no llega de golpe a Aguascalientes: se desliza lentamente, como una sombra que cada noche se hace más larga. Las temperaturas descienden y el aire adquiere ese filo silencioso que cala en la piel, pero para quienes viven en la calle personas y animales por igual cada grado que baja es un recordatorio de su fragilidad frente a un clima que no perdona.
En las madrugadas, cuando la ciudad duerme y el viento pega directo en las esquinas, las calles se convierten en un territorio hostil. Los huecos bajo las escaleras, los portales de comercios cerrados o los cajeros automáticos son refugios improvisados que apenas sirven para evitar la intemperie. A pasos de distancia, perros callejeros buscan el mismo calor escaso, enroscándose sobre el pavimento aún tibio o debajo de algún coche que todavía guarda el calor del motor apagado.
Cada invierno, el riesgo es el mismo: hipotermia, complicaciones respiratorias, desnutrición. El frío no distingue especie ni condición. Lo que para muchos es solo un amanecer fresco, para ellos puede convertirse en una noche interminable que pone en juego su vida. Y mientras los frentes fríos se acumulan, la ciudad revela una de sus postales más duras: cuerpos humanos cubiertos con cobijas viejas, cartones, bolsas negras; perros temblando en silencio, con el hocico escondido entre las patas.
La falta de albergues suficientes y la saturación de los que existen hace que muchos terminen intentando sobrevivir a la intemperie. No es raro ver cómo una persona y un perro comparten el mismo pequeño rincón, unidos por una necesidad básica: escapar de un clima que no da tregua. El frío los iguala, los expone y los vuelve visibles, aunque sea por un instante, en medio de una ciudad que sigue su vida entre luces navideñas y mañanas heladas.
A medida que avance la temporada invernal, la vulnerabilidad será aún más evidente. Y aunque todos saben que el frío es pasajero, quienes duermen en la calle saben también que cada noche es una prueba distinta, una pelea silenciosa contra el clima y el olvido.