Ventana Internacional
De los muchos temas que en la esfera internacional se han dado en los últimos meses, semanas y días, uno de los más difíciles de aceptar es la posición en la que el presidente Trump ha dejado a Zelensky (y por lo tanto a Europa): entre la espada (Putin) y Estados Unidos (la pared).
El borrador de 28 puntos presentado por Trump a las partes en conflicto refleja la política de vaivenes de Trump, su ambición y desesperación por lograr la paz en la región,beneficia al presidente ruso y compromete a Ucrania.
Lo que hace Trump al dejarle a Zelensky el balón en su cancha, para terminar la guerra, esobligarlo a tomar una decisión, en la que no sale bien parado en ninguna de las dos opciones a escoger: la cesión de territorio o la prolongación del conflicto.
Es un regreso a la postura de Trump de febrero de 2025 cuando la visita de Zelensky a la Casa Blanca, en la que el americano no trato bien al ucraniano. En aquella ocasión Trump había dejado claro que élno estaba alineado con nadie, más que con Estados Unidos, imponiendo una visión unilateral al conflicto.
Agosto fue el mes clave para el papel de “negociador de la paz” del presidente Trump en el caso Rusia-Ucrania, ya que se entrevistó con ambos mandatarios: con Putin en Alaska el 15 y con Zelensky en Washington, el 18, (una reunión a la que asistieronvarios líderes europeos).
La reunión de Alaska fue vaga, nada de lo que Trump dijo allí sucedió ni la posibilidad de un acuerdo de paz, ni el cese al fuego, ni la reunión entre el ucraniano y el ruso y mucho menos una reunión trilateral, Estados Unidos, Rusia y Ucrania. Solo dejo en claro el alejamiento con Europa, para quién los temas allí tratados eran importantes, sobre todo lasgarantías de seguridad para Ucrania, que es a su vez, son las garantías de seguridad para Europa.
La propuesta de los 28 puntos, por lo tanto, parece una vuelta a las posturas de febrero.Temas como la cesión de territorio a Rusia, (Crimea, Luhansk y Donetsk) serían reconocidas de facto por Estados Unidos; la retirada de las fuerzas ucranianas del territorio;el compromiso que Ucrania no se unirá a la OTAN,(pero si su protección, si Zelensky acepta la propuesta); el recorte de las fuerzas ucranianas,convocar a elecciones en 100 días, la creación de un grupo de Estados Unidos y Rusia para temas de seguridad y un plan monitoreado por un Consejo de Paz encabezado por el presidente de Estados Unidos, han generado en la opinión pública internacional, la sospecha que se favorece más a Rusia que a Ucrania.
Al presidente Zelensky no le quedó más que rechazar la propuesta y dejar claro que se encontraba en la disyuntiva de aceptarlas, tendría que sacrificar la dignidad nacional o la posible pérdida de un socio clave, Estados Unidos.
La fecha límite impuesta al ucraniano para aceptar el plan es el 27 de noviembre 2025, día de acción de gracias, en la que la respuesta de Zelensky a esta especie de ultimátum impuesto por Trump, le daría un triunfo simbólico en el día de la fiesta más importante para la nación norteamericana.
La presión impuesta por Trump aZelensky solo se explica por su prisa de lograr una paz que Rusia, sobre todo, parece no querer. A Putin la propuesta de los 28 puntos le pareció que “podría servir de base para un arreglo pacífico definitivo”, claro, porque no, si es él quien más gana.
La espada y la pared no es solo para Ucrania, también para Europa. En la cumbre del G20 que se lleva a cabo en Johannesburgo, Sudáfrica, líderes europeos junto con Canadá y Japón, se reunieron de emergencia para dar una respuesta conjunta a un plan en el que no fueron tomados en cuenta.
Europa busca ahora influir en el borrador, en los temas más sensibles como:no aceptar el cambiode fronteras con el uso de la fuerza o la reducción de las fuerzas armadas ucranianas y sobre todo señalar que la propuesta afecta a Europa y no fueron invitados a discutirla.
Nunca un borrador había causado tanta incertidumbre. El plan de los 28 puntos de Trump es a todas luces unilateral, favorece más a Rusia, aleja a Estados Unidos de Europa y sacrifica a Ucrania, lo que lo vuelve un plan de paz que a la larga no resuelve el dilema de la hegemonía rusa sobre el continente europeo.