Behavioral Economics
Si siente que su negocio está siendo amenazado por una computadora, ya entiendela idea de “destrucción creativa”premiada enoctubre con unNobel de Economía. Así, doblemente motivados, estamos dedicando un par de artículos de esta columna de BehavioralEconomics a promover, además de alfabetismo económico, alfabetismo computacional.En el tercer artículo concluimos quegrandes avances tecnológicos como GPT están volviendo realidad tanto sueños como pesadillas nuestras, e hicimos un llamado a conocer de primera mano las esperanzas y temores que tuvieron algunos de los inventores de las primeras computadoras modernas sobre las implicaciones sociales de su invento. Hicimos referencia a una novelita de los 1960s tituladaThe Tale of the Big Computer de OlofJohannesson, y nos enfocamos en una revolución educativa vislumbrada por el autor.Ahora vamos acontar lahistoria completa.
Tanto la invención de la imprenta en el siglo XV como la Revolución Industrial en el XIX fueron momentos claves en la formación del mundo moderno, y desde el principio los padres de las computadoras vislumbraron que su invento iba a ser un verdadero sucesor tanto del libro impreso como de la máquina de vapor. TheTale of the Big Computerempieza así: “las máquinasde vapor, eléctrica, y de combustión interna liberaron al hombre del trabajo pesado. Las computadoras fueron una bendición mayor: aligeraron el trabajo de la mente… y al final nos liberaron de la carga de pensar”.
Las computadoras nacieron junto con la bomba atómica, y un paso importante fue la invención del “teletotal”,una combinación de teléfono, radio, y televisiónconectada aunacomputadora central, la Gran Computadora, que facilitó enormemente la comunicación entre personas [no perdamos de vista que Johannesson escribió en los 1960s].Con la miniaturización del teletotalen una máquina que podíamos cargar como un reloj de mano, llamada “minitotal”, empezó una reorganización radical de la sociedad.
Las primeras víctimas fueron las escuelas. Las clases se grabaron y se almacenaron, junto con todos los libros, en la Gran Computadora. Las oportunidades para aprender explotaron, los estudiantes pudieron aprender exactamente lo que les interesaba, y se cerró la brecha entre quienes sabían y aquellos que no.
Desaparecieron las escuelas “crammer”, en donde se premiaba el esfuerzo, a favor de las “unity”, preocupadas por desarrollar la curiosidad y el pensamiento crítico[“matón” es una traducción de “crammer”, “unity” se puede traducir como “individualidad”].
No hubo desempleo: las computadoras tenían que ser programadas, y con esta dependencia mutua entre hombres y computadoras empezó la Era de la Simbiosis.
La siguiente gran reforma social fue en el campo legal. Las leyes se subieron a la Gran Computadora y se le delegó la interpretación, resolviendo el problema de la parcialidad---si acaso, a la Gran Computadora se le podía criticar de mal programada. Además, en caso de crímenes, gracias al minitotal se podía comprobar si los sospechosos habían estado en la escena del crimen. Aún más, gracias a avances en Psicología y auxiliados por información captada por elminitotal, se avanzó en la predicción y prevención de crímenes.
Después de la reforma legal vino la del sistema de salud. Capaz de medir temperatura, pulso, y presión, el minitotal se convirtió en el“higienetotal”. En caso de problemas, de inmediato se activaba una alarma, y la víctima era enviada al hospital, rebautizado como “fábrica de salud”. Como en las industriales, se prestó gran atención a las fábricas de salud, mitigando así problemas de negligencia de médicos y de enfermeros.
Las revoluciones educativa, legal, y de salud llevaron a repensar el rol del gobierno, que al final terminó siendo abolido por la sociedad, auxiliados, de nueva cuenta, por el minitotal: la población entera se pudo convertir en un gran Congreso comunicado por minitotales, que también se usaron para votar.
Entonces vino el Gran Desastre: un día se apagó la Gran Computadora y el sistema entero se paralizó. Porque la gente se había vuelto tan dependiente de las computadoras, no todos los hombres pudieron sobrevivir.
Nunca se supo la causa del Gran Desastre, pero los sobrevivientes decidieron sustituir la Gran Computadora con la Supercomputadora, totalmente automatizada, incluyendo auto-programarse.
Con la Supercomputadora llegó a su fin la Era Simbiótica: las computadoras quedaron totalmente libres de intervenciones humanas.
Con el fin de la simbiosis, y en una sociedad a la que sólo le interesaba la eficiencia, la Supercomputadora un día se preguntó: ¿Qué valor agregan los hombres al sistema?, ¿Cuáles son los beneficios de mantenerlos como parásitos?
Con estas últimas preguntas termina la novela de Johannesson: “al inicio de la nueva era, la Supercomputadora todavía no las había resuelto… FIN”.
Cualquier parecido con nuestros tiempos no es ningún accidente. Peronuestra dotación semanal de 800 palabras se ha acabado, y tendremos que esperar al próximo artículo de esta serie de alfabetismo computacional para los detalles, incluyendo saber quién fue OlofJohannesson.